Linguamar
08/02/2010

Ruido de barrio

Hola. Está el café de aquí abajo a rebosar. Es normal; en la calle se está a 2 grados y dentro, a 20. La mirada de la presentadora de la tele es gélida; no se la oye bien en medio de la bulla pero creo que ha dicho que el número de parados ya ha pasado de los cuatro millones. La presentadora de la tele ha elegido la más inexpresiva de sus miradas para decir que la bolsa de Madrid "se ha desplomado" y que "se aprecia una huida de los inversores extranjeros ante la crisis en España". Eli, la camarera, cuenta bastante alterada cómo se encontró el bar el lunes, cuando abrió por la mañana. "Nos habían entrado por el conducto del aire acondicionado y se llevaron todo el dinero de la caja y de la máquina de juego. Y la semana pasada les hicieron lo mismo a los del restaurante de al lado. Siempre en domingo, claro, como no podemos llevar el dinero al banco pues, mira, se lo llevan ellos". Eli sigue hablando mientras no para de poner cafés. "¿Con dos churros, como siempre?", le pregunta a Félix, el de la limpieza del Ayuntamiento. Félix se deshoga de la bronca que ha tenido con los chinos de una tienda: "Es que por las noches tienen a tropecientos chavales a la puerta y me dejan ese trozo de la calle que da asco, te digo, lleno de bolsas, de cáscaras de pipas, de paquetes de tabaco... Oye, que lo limpien ellos, ¿no?, que son los que se sacan la pasta. Ah, que me lo he pensao mejor; hoy ponme cuatro churros". El del taller mecánico, todavía a medias con su bocata de atún, interviene: "Pues si vieras lo que hacen los de una tienda de mi barrio. Oye, se han montado un servicio de entrega a domicilio, como en el súper. Los chavales les dicen dónde van a estar haciendo el botellón y luego va el dueño, digo yo que será el dueño, y se lo lleva en bolsas con la moto". Al fondo del bar, veo a mi vecina la Visi charlado con un grupo de amigas. Yo les llamo "el club del cruasán y la sacarina", porque todas piden así: "Cariño, mira, a mi me traes un cruasán a la plancha y el café con sacarina, cariño". También podría llamarles "el club de las cariños", pero casi que es más bonito el primer mote. Intento que la Visi no me vea. La presentadora de la tele dice que las bolsas de Portugal y Grecia también se han derrumbado. Eli sigue obsesionada con el robo: "Y luego no veas el tiempo que pierdes en la comisaría, poniendo la denuncia. Vaya semana que llevo". Me lo temía, se me acerca la Visi: "Oye, Juan, que me he dejado el monedero en casa y hoy me tocaba pagar a mi lo del grupo. Por favor, págamelo tú, que te lo devolveré... ¡cuando se pase la crisis!" Y se echa a reír, no te fastidia. Lo mejor será pagar e irse. Dicho y hecho. Nos vemos.
       
       *Si te ha interesado este artículo, puede que te interesen estos otros: Juegos callejeros y Diálogos nocturnos.
       
       **Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Visi, Rubén y otra gente de mi bloque"

02/02/2010

Los 5 principales. Enero 2010

Las 5 páginas más vistas de este blog durante el mes de Enero de 2010 han sido:
       
       1) Sapphire. PUSH
       2) Belén Esteban, personaje del año
       3) John Cheever. El nadador
       4) Jaime Gil de Biedma, el poeta amigo
       5) Zaragoza distorsionada. El barrio del Gancho (o de San pablo)

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Este artículo pertenece a la sección "TOP 5"

31/01/2010

Django Reinhardt: Jazz francés

Hola. Hace una década, Woody Allen rodó una de sus mejores películas, "Acordes y desacuerdos", en la que contaba la historia de un tal Emmet Ray, un músico que, supuestamente, fue leyenda en la América de los años treinta. Ray era un tipo fanfarrón que no dudaba en proclamarse como el mejor guitarrista del mundo, aunque solía matizar: "Bueno, soy el mejor, sí... pero después de Django Reinhardt". Lo cierto es que Emmet Ray, aunque verosímil gracias al talento de su creador, no deja de ser un personaje inventado; no es ese el caso de Reinhardt, que habría cumplido 100 años el 23 de enero pasado.
        Aunque francés de adopción, Django nació en Bélgica, en el seno de una familia gitana y nómada que vivía del espectáculo de la cabra y el oso. A los 18 años, sufrió un accidente que no sólo marcaría su vida sino que revolucionaría la música de jazz: la carreta en la que iba, llena de las flores de celofán que fabricaba su mujer para la venta, se incendió y, como secuela de las quemaduras, él perdió el uso de dos dedos de la mano izquierda. Esa discapacidad no le impidió seguir tocando la guitarra hasta desarrollar un estilo único, muy rápido, a la vez vibrante y melancólico, al que se acabaría llamando "jazz manouche". Sus composiciones, sus cuarenta discos grabados y su propia biografía le han asegurado un puesto permanente en la Historia del Jazz, sí, pero lo que mantiene su figura tan viva hoy es el atractivo que ha seguido ejerciendo en numerosos artistas. A diferencia de la fluctuante relación, entre el afecto y el olvido, de los españoles con la Copla o el flamenco, Francia siente veneración por sus intérpretes y ha conseguido algo tan difícil como la ausencia de rupturas generacionales con su tradición. En su centenario, Django Reinhardt puede estar bien contento porque son muchos los músicos que han abrazado su estilo, desde consagrados como Biréli Lagrène hasta jóvenes como Stéphane Sanseverino o el hijo de Françoise Hardy, Thomas Dutronc, cuyo último disco se titula, para que no haya dudas, "Como un manouche sin guitarra" . Para Django, eso sí que habría sido una desgracia; mucho más grave, como dejó bien claro, que ser un manouche sin todos los dedos. Nos vemos.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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29/01/2010

Soledad Puértolas, académica de la Lengua.

La escritora Soledad Puértolas ingresó en la Real Academia Española el jueves 28 de enero de 2010. Aquí puedes leer las reseñas de Días del Arenal y de Adiós a las novias, publicadas en el diario El País, así como una columna de Heraldo de Aragón, El escalafón.

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Este artículo pertenece a la sección "Culturland"

25/01/2010

Queridos anuncios

Hola. En Televisión Española se ha suprimido la publicidad y, después de tres semanas, ya la echo en falta. Lo cierto es que, al principio, me puse muy contento e incluso tuve un ataque de vanidad. Aclaro lo de la vanidad ahora mismo: hace un año justamente, en este periódico, escribí una columna titulada "¡No más anuncios!" en la que no sólo le pedía a nuestro presidente de Gobierno que los eliminara sino que también le daba instrucciones precisas para hacerlo, inspiradas en las que había aplicado su colega francés, Sarkozy. Bueno, el caso es que, a pocos meses de publicado mi artículo, Zapatero anunció la ley que suprimía la publicidad en televisión y pensé que me había leído y me había hecho caso. Pero ahora, de ese subidón de arrogancia he pasado a un molesto sentimiento de culpa. En fin, si es verdad que Zapatero me leyó, una cosa más que ha de añadirse a la lista de sus errores.
        Creo que, en aquel artículo, no debió de quedar claro que yo estaba en contra del abuso de la publicidad, no en contra de su uso. A ver si en esta ocasión me explico mejor: está muy mal interrumpir una película cuatro veces, o más, con anuncios pero puede ser conveniente que los haya entre programa y programa; así podríamos elegir entre verlos o hacer un viajecillo a la nevera o una excursión al baño, ya me entienden. La publicidad en sí misma no tiene nada de malo; tan sólo es una industria auxiliar de todas las demás industrias que, además, puede llegar a tener un gran interés cultural y social. Recuerdo con cariño al conejito de Duracell, que transmitía tanta energía, y a Curro, del que no se sabía dónde estaba, si en Cuba o en Nueva York. ¡Qué envidia daba Curro, de vacaciones en el Caribe! Y qué emoción sentía uno cuando los de Villarriba ganaban a los de Villabajo en la limpieza de la "grasa incrustada" de su gigantesca paellera... Me siento muy mal sin anuncios; es más, lo que realmente me molesta es pensar que me estoy perdiendo la buena publicidad, esa que te cuenta pequeñas historias con inteligencia, con humor, con sugerente imaginación y que se instala, con todo derecho, en tu memoria. Ahora sólo queda esperar que Zapatero vuelva a leerme y reconsidere el tema. Nos vemos.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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17/01/2010

Zaragoza distorsionada. El barrio del Gancho (o de San Pablo).

Hola. Empieza a ser preocupante la imagen que los medios están dando de Zaragoza. A lo largo del año pasado, el diario El País publicó una serie de guías turísticas de capitales españolas; pensadas para estancias cortas, eran unos libritos bien planteados. Pero para comprobar la calidad de una guía, nada mejor que leer la de tu propia ciudad, que es la que conoces bien. Bueno, pues resulta que en el capítulo de datos prácticos, los autores recomiendan un hotel, el París, que llevaba varios meses cerrado en el momento de la publicación de la guía. Ahora mismo, de él sólo queda el solar donde se levantaba. Resulta un pelín cómico leer la descripción que se hace del establecimiento: "Un hotel muy céntrico, que ha sufrido reformas (para bien)". Y de la sesión más nocturna del Café del Plata, se dice que apuesta por "la electrónica sucia, el electro de tono sexual y vicioso". Me temo que fue después de una noche bailando así de electrónicos, cuando los autores se pusieron a escribir lo de los hoteles.
        Un caso más serio es el del reciente programa "Callejeros", de la cadena Cuatro de televisión, dedicado al barrio del Gancho. Consistió en un videoclip impresionista con el que se transmitió una sensación de intensa y frenética marginalidad. Con todo mi respeto por los clandestinos, por los que viajan en jeringuilla a algún paraíso o por los que levantan el codo con demasiada frecuencia, considero que el abanico social es infinitamente más amplio en esa zona. El del Gancho, precisamente, ha sido siempre un barrio muy querido en Zaragoza porque conserva la esencia de lo que es esta ciudad. Puede presumir de tener su propia catedral, la iglesia de San Pablo, que es la única mudéjar con dos torres ¡una dentro de la otra!, y de murallas romanas y de muchas más cosas. Pero lo importante no son sus monumentos sino su aportación a lo que es la pequeña Historia del día a día, esa con la que se construye la identidad de una urbe. Siempre ha sido motivo de orgullo ser zaragozano del Gancho, ser vecino del Mercado Central, "vivir en el morrico". Y con razón. Pues eso, está claro que los medios no entienden Zaragoza. Porque ellos no quieren. Y porque nosotros se lo permitimos. Nos vemos.
       
       Mis primeros recuerdos del barrio del Gancho son de cuando iba con mi madre al Mercado Central a comprar, sobre todo, pescado y fruta. Siempre hacíamos una parada en Los alemanes, una charcutería que tenía fama de hacer las mejores salchichas de Zaragoza. Aunque cogíamos el tranvía, todo era un poco agotador pues volvíamos cargados de bolsas hasta casa, en las inmediaciones de la plaza de San Francisco. A veces, mi madre aprovechaba para comprarme zapatos pues en las desaparecidas calles de Cerdán y Escuelas Pías había muchas zapaterías. Recuerdo esas calles como un zoco alegre, muy bullicioso, lleno de cosas y de gente simpática. Al final íbamos a comprar semillas para plantas en un establecimiento bajo los porches del mercado y, si no íbamos muy cargados, entrábamos en el Sepu y subíamos por sus impresionantes escaleras mecánicas.
        Pero mis mejores recuerdos los tengo de un verano de mi adolescencia. En junio de aquel año suspendí nada menos que cuatro asignaturas de cuarto de bachillerato (el curso en que debía pasar mi primera reválida) en el instituto Goya. Aquello fue un todo un drama familiar y mi madre decidió que yo iría a clase de una amiga suya, una mujer muy culta y con mucha experiencia, que se llamaba Ángeles Ibáñez y que vivía en la calle Predicadores. Doña Ángeles nos daba clase a unos cinco o seis alumnos en un cuartito muy acogedor lleno de estanterías con libros. Era una profesora magnífica, muy estricta pero muy cariñosa a la vez. El caso es que en septiembre aprobé todas las asignaturas con notas muy altas y, también, la reválida. A los profesores del Goya, aquello les pareció un milagro pues los resultados solían ser siempre peores en septiembre que en junio. No había ningún milagro sino la sabiduría y la paciencia de esta profesora magnífica. Doña Ángeles, de mayor, se retiró a Jaca a vivir con una sobrina. Sé que también dio clases al que ahora es un reconocido pintor, José Manuel Broto, y que toda su vida mantuvo una estrecha amistad con la historiadora Isabel Falcón Pérez, considerada la mayor especialista en la Zaragoza medieval. Sí, recuerdo aquel verano de estudio intenso como uno de los más agradables de mi vida, todas las mañanas subiendo y bajando las escaleras de madera del edificio de estrecha fachada de la calle Predicadores donde vivía doña Ángeles.
        Pero el barrio del Gancho, tan alejado del mío, ya nunca dejó de figurar en el paisaje urbano de mi vida: ya de estudiante universitario, asistiendo a los espectáculos del Oasis, bien en sesión de café o de noche, donde actuaba la gran y simpática Merche Navarro (creo que todavía currando en su puesto de fruta del Mercado Central) ; más tarde, yendo con frecuencia al pequeño Teatro del Mercado o a bodegas Perdiguer, famosa por su selección de vinos, por su fachada y por su tertulia cinematográfica. Una vez cené en La Matilde, el primer restaurante de Zaragoza en introducir la "nueva cocina" bocussiana en la ciudad, allá por los años 80. Y en más de una ocasión, fui cliente de la Posada de las Almas, que nunca dejé de ver como llena de misterio y de pasado peliculero.
        Confieso que el programa Callejeros, de la Cuatro, (emitido el 8 de enero, 2010) me ha ofendido y me ha irritado mucho, con su reducción del barrio de San Pablo a un gueto de marginalidad. Me ha irritado, digo, porque yo también soy del Gancho.

       
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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10/01/2010

Diálogos nocturnos

Hola. Al fondo del local, un cantautor que responde al nombre de "Dreamingtramp" se acompaña a la guitarra para susurrar composiciones muy lentas, un pelín amuermantes. El hombre, de no más de 30 años, adopta una actitud de artista de culto; tiene motivos para ello porque, hace poco, un crítico local escribió de él que aportaba "lirismo a unas canciones sencillas con ecos dylanianos". Lo curioso es que el pavo es francés pero canta en inglés mientras pone ojitos a una chica española (exactamente, de Remolinos) que tiene enfrente. La suya es, pues, una "actuación global", propia de la atmósfera multilingüe de este bareto nocturno, atestado de estudiantes Erasmus.
        En la barra, lejos del escenario, un profesor de filosofía, que acaba de aprobar las oposiciones, está hablando con un hombre barbudo, muy ancho de espaldas. Una joven que fue alumna suya se le acerca. "Hola, Sonia. Mira, te presento a este amigo, Aristocles, recién llegado de Atenas". La chica responde con una sonrisa amplia pero breve. "Venga, Sonia, ¿qué tomas? Bueno, ¿qué tal las cosas, que deseos te has pedido para este año, je je?" Ella contesta tajante: "Sólo uno: dinero". El griego barbudo pone cara de sorpresa: "Qué extraño me resulta que una mujer tan joven sea ya tan materialista... ¡Creía que a tu edad el único deseo posible era buscar el amor, hallar tu otra mitad!" La chica se irrita un poco: "¡Sí, dinero! Quiero dinero para llegar a fin de mes; dinero para comprarme algo de ropa, para no tener miedo del recibo de la luz, para que mi caja de ahorros no me cobre 24 euros porque lleve más de diez días en números rojos. No, no pido amor; sólo dinero." La chica se calma y vuelve a sonreír. Del fondo llega la voz de Dreamingtramp, que ya va por su quinta canción "con ecos dylanianos". La de Remolinos ya no le escucha y se ha acercado al grupo de la barra porque es amiga de la chica materialista. "¡Hola, Sonia! ¿Cómo te va?" "Chungo, tía. Repartiendo publicidad y de camarera los findes en un café. ¿Y tú?" La otra sonríe abiertamente: "Yo... ¡Muy enamorada!. Ya te contaré." Aristocles la mira complacido. El profe de filosofía pide más cervezas. Y el cantante pone ojitos a una holandesa. Nos vemos.
       
       Notas: El local donde transcurre esta historia es La Lata de Bombillas (calle María Moliner, 7, Zaragoza). El cantautor es casi inventado aunque responde al estereotipo de los que actúan en la "escena indie" de la ciudad. El profesor de filosofía es real así como la chica de Remolinos (un pueblo cercano a Zaragoza famoso por sus minas de sal). Aristocles, un ateniense de familia de gran linaje, es más conocido por su mote, Platón (el ancho de espaldas), y por los diálogos que escribió en torno a la figura de su maestro Sócrates unos cuatro siglos antes de Cristo.

COMENTARIO de Ángel Hernández Mostajo (10/01/2010): "No se puede decir más en una sencilla columna. Has retratado a las muchas pobres Sonias con dos pinceladas. ¡Cómo vas a pensar en el amor cuando el estómago te canta de hambre! Nos vemos."

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Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"

07/01/2010

Clara Sánchez gana el premio Nadal 2010

La escritora Clara Sánchez ha ganado el premio Nadal 2010 con su novela "Lo que esconde tu nombre". Pinchando aquí, puedes ver una larga reseña sobre su obra más importante hasta la fecha: "Últimas noticias del paraíso", publicada en Revista de Libros nº 47.

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Este artículo pertenece a la sección "Culturland"

04/01/2010

Artículos de LA CRÓNICA, materia de examen.

De vez en cuando, Google me descubre la utilización de textos míos como material para ejercicios y exámenes de alguna institución educativa. No hace falta que diga que, siendo profesor, me siento muy orgulloso de que esto ocurra. Aquí se pueden ver tres ejemplos:
       
       1) El artículo "EN LAS RUINAS DEL RESPETO" fue la prueba de Lengua (opción B) en los exámenes de Selectividad, en junio de 2008, de la Universidad Pública de Navarra. Además, en un blog de didáctica de la Lengua se muestra una solución a las preguntas de la prueba:.
       
       2) Un párrafo de mi reseña de WOODY ALLEN: LA BIOGRAFÍA, de Eric Lax, figura como ejercicio de comentario de textos en una prueba del colegio Gran Padre San Agustín de Arequipa (Perú). Las preguntas que se plantean aquí son modélicas, en cuanto que invitan a un análisis estimulante y minucioso. Realmente interesante desde un punto de vista didáctico para profesores de lengua. Véase pinchando aquí.
       
       3) El artículo LA TECNOCADUCIDAD fue elegido para las PRUEBAS DE ACCESO A CICLOS FORMATIVOS DE GRADO MEDIO del Gobierno de Aragón. Si quieres ver dicha prueba, pincha aquí

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Este artículo pertenece a la sección "Escrito con tiza"

03/01/2010

Belén Esteban, personaje del año

Hola. La burbuja inmobiliaria habrá estallado, sí, pero la burbuja friki cada vez es mayor. Lo demuestra el hecho de que el personaje más popular de este último año haya sido Belén Esteban. Si nos acercamos a un quiosco, su rostro nos asalta desde múltiples portadas. Y en televisión, todas las cadenas le reservan horas de programación, ya sea para que hable de sí misma y opine de los demás o, en algún caso, para convertirla en objeto de parodia. El tema es que, al final, la señora Esteban es omnipresente. No, no me creo al que dice que su nombre no le suena de nada. Pero si tuviéramos que explicar a un extranjero quién es esta señora, no podríamos decir mucho: tan solo que fue pareja de un torero, que es rubia, que se ha operado la nariz y que pierde la paciencia cuando su hija se niega a comerse el pollo. Un curriculum vitae justito, la verdad. Y sin embargo, millones de españoles la quieren.
        ¿Es el contexto informativo en el que aparece Belén tan distinto a lo que ella representa? ¿Es ella realmente un bicho raro en un país de gente sensata, culta y productiva? Lo cierto es que aquellos sectores de la sociedad que tendrían que ser ejemplarizantes entran con frecuencia en el gran espectáculo del disparate. Recuerdo a toda una ministra, Bibiana Aído, ser centro de atención tanto en noticiarios como en programas cómicos, a causa de su propuesta de llamar "miembros y miembras" a los diputados del Congreso. Recuerdo a sus "colegas y colegos" de partido apoyándola sin fisuras. Esta misma ministra fue objeto de comentarios en la tertulia donde reina Belén Esteban por su relación con un jinete aristócrata demasiado mediático. Es sólo un ejemplo, pero hay miles; desde profesores de Filosofía que irrumpen en la política como Santa Claus, regalando ordenadores, hasta presidentes de Diputación a los que les han tocado primeros premios de lotería en repetidas ocasiones. Belén Esteban aporta al "Festival hispano de anécdotas increíbles" una dosis alta de inocencia; algo que, como oí hace poco por la radio, la convierte en un peluche friki; algo parecido a los Gremlins o a E.T. Un peluche desorientado en un mundo desconcertante. Y la gente le ha cogido cariño. Nos vemos.
       
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