Visi en la playa (y 5). O la Visi y el paso del tiempo.
Un tanto melancólica, la Visi me escribe su último email desde Cambrils. "Hola, vecino: Por un lado, me da pena dejar la playa pero por otro, siento que mi ciudad, mi barrio y mi bloque me necesitan. O los necesito yo, quién sabe. El caso es que tengo un poco de bajón; espero que no se me note demasiado. Ayer, después de cenar, pude escaparme de mi familia un rato para irme a oír cómo rompían las olas en la orilla. Ese ruido es puro chill-out y, sentada en la arena, logré calmarme un poco y dedicarme a mis pensamientos. El primer pensamiento que tuve fue sobre el paso del tiempo, puesto que lo he notado este verano de una manera brutal. Mira, el hamaquero de siempre ya no me pone ojitos y pasa de mí. Han sido muchos agostos poniéndome ojitos (sin ninguna probabilidad de éxito, por supuesto, que mi Rubén es muy susceptible) pero esa súbita indiferencia suya es una señal típica del calendario. Además, he aumentado una talla y he pasado de la 42 a la 44. Mi cuñada ya lo ha diagnosticado: "Te has engordado, Visi, porque untas mucho el pan en las salsas", me dice con media sonrisa pero yo pienso que es algo más profundo porque antes también untaba el pan y no me engordaba. Se dice que el tiempo pasa, pero no pasa, que prefiere quedarse en la cintura de las personas. No sé si esto pertenece a la dietética o a la filosofía, pero ¿podría hablarse de la naturaleza adiposa del tiempo? No hace falta que me contestes, tan solo son elucubraciones mías.
Sigo con mi idea de dedicarme a la política municipal en plan independiente. El personal necesita políticos vocacionales, gente que se sacrifique en favor de la res publica (¿se dice así?) porque está cansado de los políticos de oficio, o de beneficio, que han vislumbrado mejor carrera personal en los partidos o en los sindicatos que ejerciendo sus profesiones. No, yo no quiero ser política de escalafón porque el escalafón tiene sus peligros; puede ocurrir que llegues a cierto nivel y pienses que ya tienes derecho a la corrupción o derecho a no pegar golpe, ¿me entiendes?. Ah, y te aseguro que si salgo elegida de concejala, la próxima visita de Michelle Obama a España será a Zaragoza. Le cerraremos la Aljafería, para que la vea tranquila, y le pondremos una rondalla de joteros todo el día a la puerta del hotel. Bueno, quizá todo el día sea demasiado. Ya lo pensaremos. Y hasta muy pronto".
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Visi en la playa (4). O la Visi entra en la política municipal.
Hola. De los emails que he recibido de mi vecina Visi esta semana, selecciono el más alarmante: "Buenos días, vecino. Ya perdonarás que lleve dos días sin escribirte, pero es que ayer nos fuimos de excursión a Tarragona a ver qué tal eran allí las rebajas. Igual que en todas partes, créeme; lo que gusta sigue siendo caro. Además, yo tenía la cabeza en otra parte, ocupada en cosas de más relevancia. Te explico: leyendo un periódico de hace poco, me entero de que el Ayuntamiento de Zaragoza ya está preparando el proyecto de una línea de metro de este a oeste de la ciudad. Mira, cuando lo leí, me entró un sofoco muy grande. No tenemos dinero para nada, no hemos acabado la primera fase del tranvía y Dios sabe cuándo se podrá empezar la segunda y ahora nos vienen con el metro. ¡Qué agobio y qué locura! Y, encima, ya han encargado los estudios previos, que nos van a costar ¡trescientos mil euros!. Yo me he dicho: Visi, en ese ayuntamiento hace falta alguien con sentido común, alguien maduro e inteligente que aporte sensatez. Y, por tanto, he decidido presentarme a concejal. Yo alucino, la verdad. ¡Qué tenga yo que dedicarme a la política! ¡Cómo si tuviera pocas cosas que hacer! En fin, el problema es que no sé por qué partido presentarme, que no me gusta ninguno. He pensado en los Verdes, pero mi cuñada trata de quitarme la idea: "Hija, para cuatro macetas que tienes..." Mira, quizás tenga razón y, además, lo mío es ir siempre de independiente.
Creo que en la política tengo futuro, porque soy muy auténtica y hoy el principal problema de los políticos es hacer creer al personal que no mienten cuando dicen que no mienten. Es una cuestión de credebilidad, perdón, de credibilidad. Aunque, por otro lado, parece ser que la honradez no da votos y que los corruptos se mantienen en el poder sin dificultad. No sé, ya veremos qué pasa. Desde luego, lo que yo voy a aportar es un look diferente, muy distinto al de mis competidoras, que se visten como señoronas pacatas. Creo que llevaré ropa más escotada porque pienso que dos centímetros de canalillo pueden dar muchos votos. Ya sé que me van a criticar por esto que digo, pero si a los tíos les das fútbol y canalillo, enseguida arrinconan las ideologías. Lo sé por mi Rubén. ¡Pobres ideologías; no quisiera ser yo una de ellas! Y te dejo. Los del bloque, cuidaos mucho". Y nosotros, nos vemos.
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Visi en la playa (3) o La Visi y los ecopijis.
Hola. La Visi vuelve a atacar vía email: "No todo es tranquilidad aquí, en Cambrils. Ayer mismo tuve una pesadilla en la siesta. Soñé que el Parlament prohibía la pesca en el litoral catalán, pues no era civilizado permitir la larga agonía de los peces fuera del agua para que, al final, nos los comiéramos entre risotadas y con vino y gaseosa. Así que, sobresaltada, me levanté y puse a toda la familia en marcha para ir a cenar salmonetes al barrio pesquero. Me dije a mi misma: mientras la prohibición llega o no llega, yo me pongo morada. Pero mi subconsciente no ha asimilado completamente la abolición de las corridas de toros en Cataluña y así pasa que tengo miedo a que prohibir se convierta en una actitud progre y cool. Pues sí, me dan pavor los ecopijis, que están surgiendo como setas. Yo, de ecopiji, nada de nada; que riego mis macetas y les hablo y les pongo música cerca con el transistor, pero que luego me como un lenguado o unas chuletas sin asomo de culpa, créeme.
El caso es que para cenar, además del pescado, nos pusieron una fuente grande de ensalada en el centro. Y mi cuñada no tardó nada en ponerse impertinente: "Pero, Visi, hija, que te estás comiendo todas las olivas... Deja alguna para los demás". Y así todo el rato. Pero, mira, sinceramente, esta vez tenía razón, porque pensé que para que se las comiera ella todas, me las comía yo. Es que este mundo es muy terrible y necesitas un poco de egoísmo para sobrevivir, ¿no te parece? Y mi cuñado ahondó en la herida: "¿Sabes, Visi, que para que te comas esas olivas, antes han golpeado sin piedad las ramas del árbol? Si vieras la paliza que le dan al olivo con unas varas largas, a ti no te quedarían ganas de probar ni una aceituna". Lo que te dije, ya tenemos un ecopiji en la familia. Desesperante panorama.
¿Y sabes que las nuevas marquesinas del tranvía de Zaragoza tendrán plantas en la cubierta? Creo que son plantas crasas, que necesitan poco mantenimiento. Pero las crasas son las preferidas de los pájaros, porque tienen mucha agua, y se las comen sin remordimientos. Espero que no se fijen en ellas las palomas. No sería bueno tener palomas instaladas en las paradas del tranvía; tú ya entiendes por qué lo digo. Pero me callo, que luego viene mi cuñado y me dice que no defiendo el ecosistema. Y vale por hoy, que me estás haciendo escribir mucho". Aguántala. Y nosotros, nos vemos.
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Visi en la playa (2) o La globalización de la Visi
Hola. Confieso que mi vecina La Visi a veces me harta, pero también es cierto que sus charletas en el portal y, ahora, sus emails me dan mucho juego para estos artículos. Este es el último que me ha enviado desde Cambrils. Sin su consentimiento (ya le pediré perdón después), lo reproduzco tal cual: "Buenos días, vecino. Estaba en la playa, tumbada boca abajo en la finísima arena, cuando pensé en lo retrasados que van los medios de comunicación con respecto a la realidad. Fíjate que todavía hay periódicos que hablan de China como de una potencia emergente. No, de eso nada, monada, que ya ha emergido. Aquí hay dos chinos por cada aragonés, que ya es decir. Sobre todo, hay unas chinas que pasean por la playa ofreciendo masajes a todas horas. He notado que a mi Rubén le apetece el tema, pero se lo tengo prohibido. A mi marido ¡sólo le pone las manos encima una servidora! Ya me entiendes en qué sentido lo digo, que no es cosa de ponerse a dar detalles.
Ayer, propuse a la familia volver a un restaurante francés que me gustaba. Yo es que soy muy francófila, que siempre he sido fan de Gérard Depardieu, por esa manía mía de que me chiflan los feos. Bueno, pues cuando entramos en el restaurante, me doy cuenta de que está regentado por una familia china. El trato fue amabilísimo y los precios, mucho más baratos que en París, pero yo comenté que se estaba perdiendo la autenticidad de las cosas. Y no sabes lo impertinente que se puso mi cuñada, diciéndome que a mí lo que me pasaba es que no estaba globalizada. ¡Decirme eso a mí! A los 14 años ya fui a Lourdes y a Pau con el colegio y (esto es absolutamente confidencial) hace tres veranos, en este mismo pueblo, no tuve un lío con un siciliano porque yo no quise. O sea que a global, no me gana nadie.
Es más, me molesté cuando Alberto Contador recogió el trofeo de vencedor del Tour y no fue capaz de decir ni una palabra en francés para dar las gracias. Oye, inmediatamente le escribí una carta al alcalde de Pinto para que se la pasara al ciclista porque me parece una paletez que, después de haber ganado tres veces, no se haya puesto a estudiar la lengua de Depardieu. Si yo fuera Carla Bruni, le habría dado una colleja. Los españoles seremos muy buenos en deportes, pero en idiomas somos un desastre. Y con este pensamiento, te digo adiós. Cuídate." Me cuidaré, Visi, no temas. Nos vemos.
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Visi en la playa (1)
Hola. Aquí, en mi bloque, estamos de enhorabuena porque nuestra vecina la Visi se ha ido de vacaciones a Cambrils, al apartamento de sus cuñados, y eso nos asegura un periodo de tranquilidad. Pero, dos días después de su marcha, ya he recibido un email suyo: "Buenos días, vecino. Ya no podía más y me he puesto a mandar cartas a todo el mundo; ya ves, incluso a ti. El verano no es lo que era con esto de la crisis. ¿Te acuerdas de cuando hace dos años me compré un bolso de Louis Vuitton, en las mantas del paseo marítimo, por 15 euros? Pues este año no, nada de nada de permitirme esos lujos y es que no sabes lo mal que está el mundo del taxi, que mi Rubén no para de dar vueltas todo el día por Zaragoza y se las ve y se las desea para bajar la bandera alguna vez. El personal se cree que lo del taxi es un gasto superfluo, como de jet-set, y eso es una equivocación muy grande pues un viajecito en taxi quita el estrés y previene de muchas enfermedades mentales.
Lo peor de Cambrils es convivir con mi cuñada. Ahora se ha empeñado en presentarse a un rialiti de esos de supervivientes y yo le dije ayer en la cena, muy inocentemente: 'Pues ya puedes empezar a ponerte a régimen'. Y no sabes cómo se mosqueó. Para mí que el único rialiti en el que podría participar es en un documental de la 2, algo así como 'Supervivencia de las focas y morsas en el clima mediterráneo'. En fin, no va a ser todo sol, playa y sangría; también hay que tener conflictos, que la vida es así.
Ya tengo ganas de volver a casa, fíjate, y no hace nada que me he ido pero es que estoy llena de ideas para nuestro bloque. He pensado que vamos a cobrar un canon a las empresas que meten propaganda en los buzones. Un tanto por folleto y por buzón. Algo parecido a lo que hace la SGAE. Lo malo es que los vecinos tendremos que hacer turnos en el portal, delante de los buzones, para cobrarlo. ¿Tú, qué turno prefieres: mañana o tarde? En la crisis hay que aguzar el ingenio, pero me parece que en el bloque la única que piensa soy yo. Los demás os dedicáis a la política o al chismorreo. Bueno, adiós, que me voy a comprar la verdura. No sabes lo caros que están los tomates aquí. Nos vemos (como tú dices)". Pues eso, nos vemos.
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Los 5 principales. Julio 2010
Las 5 páginas más vistas de este blog durante el mes de julio de 2010 han sido:
1) Gualda y roja es la bandera española
2) Un tranvía de cuento
3) Sapphire. PUSH
4) Jaime Bayly. Yo amo a mi mami
5) Ernesto Sábato. La resistencia
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La ciudad arrebatada
Hola. Un muchacho mete un gol en una final del Campeonato del mundo de fútbol y se oye un estruendo de voces: "¡Viva Albacete!"; y es que el jugador en cuestión es de Fuentealbilla, una pequeña población de esa provincia. Si en ese mismo partido, el portero detiene una pelota del contrario, el grito unánime es "¡Viva Móstoles!" porque ese portero ha dicho muchas veces que es de allí. Y Penélope Cruz, una actriz española de bellos ojos oscuros, dejó muy claro de dónde era cuando agradeció el Oscar que le había concedido la Academia del Cine en Estados Unidos. "Me crié en Alcobendas", fueron sus palabras exactas, enviando el mensaje subliminal (lo que en inglés se llama 'understatement') de que a pesar del premio recibido y del carísimo vestido que llevaba puesto, ella seguía igual de sencilla y fiel a sus orígenes. Fijémonos en los ejemplos anteriores y comprobaremos que en todos se conjuga el verbo 'ser de'. Atención a este punto: uno es de un sitio, pero el sitio nunca es de uno. La gente manifiesta su orgullo por ser de Teruel, de Soria o de Sevilla y no falta a la verdad, pues se basa en una configuración sentimental de planos y paisajes muy próximos, entrelazados siempre con la experiencia de la propia vida. Pero las ciudades tienen extraños dueños, que poco tienen que ver con sus habitantes. Basta con pensar en el IBI (la contribución) y en el impuesto sobre el Incremento del valor de los Terrenos (la plusvalía), que gravan la propiedad de los inmuebles. Recibos que recuerdan que el suelo no pertenece enteramente al propietario, por mucha escritura notarial que tenga a su nombre.
A veces, no hacen falta los impuestos pues basta con un paseo para darse cuenta de que las ciudades no son nuestras. Como ejemplo, hablemos de la plaza de Santa Marta en Zaragoza, un hermoso rectángulo de la vieja urbe romana casi pegado a la Seo. Remodelada no hace mucho, la plaza dispone de siete bancos de madera para el descanso y la tertulia. Pero esa invitación al sosiego y a la convivencia se interrumpe con el buen tiempo, cuando una media docena de bares instala sus terrazas y ocupa todo el espacio disponible; entonces, los bancos públicos se quedan inaccesibles, sitiados por sillas y veladores, y se convierten en un mobiliario irónico, casi en un chiste, para recordarnos que la ciudad, quizá, sólo es de quien la alquila. Nos vemos.
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Domingo de julio (ese 11 de julio de 2010)
Una noche calurosa de un domingo de julio, él y ella se disponen a cenar en un pequeño restaurante francés de la calle de San Lorenzo en Zaragoza. San Lorenzo, que era oscense, sufrió martirio en Roma como a mediados del siglo III y cuando le estaban abrasando en la parrilla, inventó el humor negro al decir a sus verdugos: "Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho". Mas volvamos al restaurante francés, que estaría vacío si no fuera por esta pareja de jóvenes clientes. Se trata de un local pulcro y tranquilo en el que no hay ni tragaperras ni televisión ni nada que haga ruido. El camarero confirma en voz alta los platos que le han pedido: "De acueggdo: dos quiches de pueggos y dos cañas. Ahoga mismo lo tgraigo". La chica, que lleva una camisa negra de tirantes, tiene un pequeño tatuaje en el cuello: un sol con ocho rayos, que ilumina equidistante el omoplato y la clavícula de su lado izquierdo.
Esta es la primera vez que ellos cenan juntos desde que se conocieron en una actuación de Bigott. Para quien no lo sepa, Bigott es un músico zaragozano que canta en inglés. Cuando uno ve a Bigott, comprueba dos cosas: 1) que tiene un gran talento y 2), que siente aversión al gremio de los peluqueros. Pero volvamos al restaurante que huele a mantequilla y vino blanco, donde el chico no para de hablar mientras ella saborea su quiche: "Y, nada más llegar al trabajo, se me acerca el dueño y me dice que lo siente mucho pero que tiene que despedirme; que la copistería va mal, que la gente ya no hace fotocopias, que ahora todo es por Internet, ya sabes. O sea, que me he quedado en el paro. Mira, no sabes qué bajón me dio... Que yo creía que eso del paro solo le pasaba a los demás" La chica calla y, ¿sin querer?, se señala el pequeño sol tatuado en su cuello, quizá indicando que hay playas cerca todavía sin descubrir. El chico mira ese sol y ve que sus rayos se mueven ondulantes pero, en ese momento, se empieza a oír un estruendo de bocinas fuera y toda ensoñación se interrumpe. Se asoman los dos a la calle, que se ha llenado de gente saltando y abrazándose. "¿Qué pasa?", pregunta ella a una cuadrilla que va ondeando banderas. "¡España! ¡España!", es la única respuesta.
Este artículo es mi pequeño homenaje a todos los que estuvieron ajenos al futbol el domingo 11 de julio de 2010. Fueron muy pocos y muy valientes.
El restaurante francés existe: se llama 'Quiche me' y está en la calle San Lorenzo, nº 7, de Zaragoza (casi enfrente de una de mis tiendas favoritas: La ventana indiscreta) Una de las peculiaridades de este restaurante es que tiene una estantería con libros (principalmente de novela negra y literatura francesa) en plan 'book-crossing'. Y en cuanto a Bigott, lo mejor es visitar su página en MySpace.
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Un tranvía de cuento
Hola. Me infiltro en un acto en el que el arquitecto Iñaki Alday expone el proyecto del tranvía de Zaragoza ante gente de su gremio. Lo bueno, o lo malo, de ser un infiltrado es que, carente de conocimientos técnicos, uno va cargado de inocencia y dispuesto a creérselo todo. Don Iñaki hace una exposición muy ordenada del asunto con planos, dibujos e infografías; y todo es maravilloso. Me recuerda aquellos cuentos con los que se inicia a los niños en el conocimiento de los medios de transporte: coches de colores vivos que circulan entre paisajes verdes salpicados de amapolas, o trenes alegres por cuyas ventanillas asoman las cabezas de Phileas Fogg y su ayudante.
El proyecto Alday es un proyecto humanista, que intenta devolver la dignidad al ciudadano bípedo. Me voy a explicar: llevamos unos años en que la bicicleta se ha convertido en el icono del ecologismo guay, colocando al peatón en un lugar secundario y tristón. Sí, parece mentira pero ahora aporta más al desarrollo sostenible una persona montada en una bici que una persona andando. Así somos de papanatas. Por eso, produce cierta satisfacción que Alday se muestre tan contento por ese largo paseo sin interrupciones, al que llama 'andador', que irá paralelo al tranvía. A mi no me gusta la palabra 'andador', que me recuerda a taca-taca de niño; prefiero la de 'bulevar', que es más cosmopolita, pero da igual. El caso es que tendremos andador, carril bici y tranvía.
Y los coches tendrán un solo carril de circulación y, si han de parar, podrán subirse a la acera (1) pero habrá un bordillo que les recordará que no están en su terreno, vamos, que les creará mala conciencia. Bueno, esto lo veo discutible porque un conductor solo se siente culpable de haber aparcado mal cuando tiene un policía detrás con una libreta en la mano. Pero, a pesar de los reparos, creo que todo va a quedar muy bien. Eso sí, por favor, exijamos coherencia urbana: que los hosteleros no pongan más mesas de las permitidas en las terrazas (y que el ayuntamiento no permita demasiadas mesas); que no se aparquen motos y que no surjan pizarras plegables en las aceras; que no se aten bicis en los postes de los semáforos; y que se dé una buena colleja (real o administrativa) a los que pintan graffiti. Quiero decir que los cuentos de ciudades, o las ciudades de cuento, no son solo obra de los arquitectos. Nos vemos.
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(1) RECTIFICACIÓN: Con fecha 1 de agosto de 2010, Heraldo de Aragón publica un reportaje resaltando que los coches podrán invadir el carril del tranvía si tiene que parar una ambulancia. En mi artículo, digo que los cochees podrán invadir la acera y no es así. Una ambulancia podrá parar en el único carril de circulación existente y los coches que vengan detrás podrán circular momentáneamente por encima de las vías del tranvía. Estas están separadas por bordillos de solo 6 centímetros, elemento que recordará a los vehículos invasores que no están en su terreno.
COMENTARIO de Anónimo (17/07/2010):
He leído con atención su artículo con el que estaría totalmente de acuerdo si lo estuviera con el concepto con el que lo enfoca el arquitecto Alday. Le asigna el nombre de "andador" y lo que pienso es un cambio radical respecto al uso que ha tenido esa zona central hasta ahora y que, por otra arte, debería seguir teniendo. La Gran Vía y su continuación estaba compuesta de dos andadores laterales, las aceras, y una zona intermedia, ajardinada, efectivamente sin continuidad peatonal, que en realidad era una serie de espacios tranquilos, cuartos de estar urbanos, unos auténticos oasis en medio de la vorágine circulatoria.¿ Podremos llamarlas estancias? Creo que si. Lo importante de los nombres en este caso es que llevan en si un cambio de concepto: se está pasando del estático al dinámico futuro. Antes la función dinámica andadora la facilitaban las aceras, ahora será todo el paseo.
¿Va a ser un obstáculo el "andador" de Alday para que el espacio central siga siendo estancia ? Yo diría que no pero el problema está en que tal palabra abre la puerta a otro elemento más dinámico que es la bicicleta: un carril bici doble va a ocupar una parte importante de los paseos. Aquí es donde me duele y por lo que estoy peleando, probablemente por una batalla perdida. Mis acciones son políticamente incorrectas pues llevar la contraria a lo que las altas esferas neoecologistas deciden en materia de dos ruedas está condenado al fracaso. El ciudadano medio está adoctrinado y defiende el carril bici por el centro del paseo, las asociaciones de vecinos también y de nada han servido mis argumentos de que el carril se haya metido de "extranjis" a última hora informando sólo a los correligionarios, que el Ayuntamiento se haya saltado a la torera las normas urbanísticas en vigor, que con quién debe competir la bici y quitarle espacio es con el coche pues para eso es un medio de locomoción, que en el Centro no hay apenas zonas verdes o que van a ser un riesgo para los niños pequeños que ahora corretean libremente por la zona. Nada de nada. Imperturbables.
La historia es más larga y detallada. Con mi ojo de arquitecto me la he mirado despacio y puedo contar más. Habrá podido apreciar que en el fondo este escrito es un desahogo. Como suele decir en su despedida, nos vemos.
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Los 5 principales. Junio 2010
Las 5 páginas más vistas de este blog durante el mes de junio de 2010 han sido:
1) Gualda y roja es la bandera española
2) Ruido de ciudad
3) Sapphire. PUSH
4) El nadador
5) Ernesto Sábato. La resistencia
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