19/10/2003

Humo clandestino (a)

Siguiendo el ejemplo de otras ciudades europeas, nuestro ayuntamiento ha declarado Zaragoza "Ciudad sin humo", por lo que queda terminantemente prohibido fumar en calles, plazas, jardines o balcones, así como en el interior de las viviendas. Sólo se podrá fumar dentro de las casas si se está en posesión de la licencia municipal para hacerlo. Se consigue esta licencia pagando una tasa anual de 180 euros. El poseedor del "permiso para nicotizados" podrá fumar en su domicilio siempre que tenga las ventanas cerradas, aunque podrá abrirlas para ventilar de 12 de la noche a 6 de la mañana. Y tanto en el portal de la finca como en la puerta del piso estará visible una pegatina, similar a la de la ITV, con la leyenda "Aquí vive un ciudadano al que no le importa morir tosiendo". Expertos en la propiedad inmobiliaria ya han indicado su preocupación por la muy probable desvalorización de las viviendas de fumadores. Además, los que incumplan la ley se exponen a multas que van desde un ojo de la cara hasta un cataplín y la mitad de otro (con perdón).
       No obstante, el ayuntamiento ha habilitado dos secarrales, uno en los confines del Actur, y otro en Valdespartera, para aquellos que no quieran destrozar, en el hogar, la salud de sus seres queridos. Como tengo a gala el que siempre informo desde el lugar de la noticia -no como otros, que se lo inventan todo- me he acercado a la "Zona Nicotina" del Actur. Se trata de un terreno de unos 800 metros cuadrados, delimitado por una raya de cal, por el que deambulan personas de semblante triste y levemente azulado por la falta de oxígeno, pero que, de repente, se juntan en grupos y charlan y bromean sin asomo de culpa o vergüenza. Hala, venga fumar y reír; qué inconscientes. Para que nadie traspase la raya de cal, patrulla media docena de policías locales. Con estas medidas, Zaragoza aspira al premio "Tolerancia Cero", que se otorga cada año en Estrasburgo. Allá ustedes si me creen o no, pero así está la cosa.

Este artículo no apareció así en "Heraldo". Tuve que escribir una versión modificada que dejara claro que todo era una invención mía. En la redacción del periódico se pensó que prodría haber lectores que no captaran la ironía, vamos, que se tomaran el artículo al pie de la letra. Por experiencia, sé que esa clase de lectores, un tanto insensibles a la ironía, existen.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"