14/09/2003

Coches en la lluvia

Está lloviendo a mares en Zaragoza y se ha montado un atasco tremendo en la Puerta del Carmen. En el asiento posterior de un taxi, el profesor Éfe se inquieta porque a las 8 tiene una cita con un alto responsable de cultura del PSOE. Parece ser que va a ser nombrado asesor supremo; que ha llegado, por fin, el reconocimiento a su persona por parte de los poderes públicos tras muchos años de ser ignorado, ninguneado, a causa del excesivo poder de su rival, el profesor Úve. El tráfico está detenido. Los semáforos pasan de rojo a verde, de verde a rojo, como en plan de burla, ja, ja. El taxista se cabrea y suelta pensamientos: "¡Están destrozando Zaragoza! Destrozándola. Hacen obras y nadie pregunta a los del taxi, que somos los que entendemos de circulación. ¡Pero qué pandilla de marcianos nos están cambiando la ciudad!" En un coche azul, parado al lado de este taxi, va una pareja; ella, llorando de pena y de nervios. En el maletero va el cadáver de su padre. Al pobre señor le ha dado un infarto en el hotel Karibe, un chalet donde trabajan muchas señoritas muy guapas. Tanto la familia, como la directora del hotel, han pensado que lo mejor era llevar al muerto a su casa, a su cama, antes de llamar al hospital. Sigue lloviendo y los coches han avanzado unos quince metros. Esto es, naturalmente, el tocino, no la velocidad. El profesor Éfe recuerda, de repente, que su mujer le ha encargado que le compre el último fascículo de la colección de miniteteras de porcelana. La señora del profesor es una obsesa de los fascículos y una pesada. Esto lo piensa su marido, no yo, que no la conozco de nada. El caso es que Éfe ya no llega a la cita. El político que le esperaba piensa que quizá habría sido mejor llamar al profesor Úve, siempre tan cumplidor. La señora que lleva a su papá en el maletero reza un padrenuestro para que el semáforo siga verde mucho, mucho tiempo. Pero el semáforo se ríe y se pone rojo. Y arrecia la lluvia sobre un estruendo de bocinas.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"