21/06/2001

El 30

En un bus de la línea 30, dos señoras hablan muy alto, muy animadas. "Pues ahora tenemos a mi cuñada ingresada, ya va por la segunda operación. La opera el doctor YZ". "A mi tía"-dice la otra-"le operaron de lo mismo, pero se lo hizo el doctor XC, que es el mejor, dicen". "Ah, no. XC metió la pata con un sobrino mío, y el pobre se quedó con una cojera tremenda". En la línea 30 uno se pone al día de costurones, escáneres, y escalafón sanitario. Da gusto. La gente que se sube al bus en el hospital padece una especie de síndrome de Estocolmo y adora a sus cirujanos, a las auxiliares, incluso añora la sopa de la clínica Es que ya no se toma sopa en casa. El perfume de la seguridad social tiene un componente de sopa y otro de aguas del Báltico (lo digo por lo del síndrome de Estocolmo). Unos asientos más allá, hay una pandilla de chicas con carpetas. Se ríen mucho y hablan de un compañero de clase que se parece a Figo, pero que es de La Almunia. La Almunia de Doña Godina, Figo, risas. También da gusto. La línea 30 mola. Y voy a explicar por qué mola, atentos: porque hay pasajeros que miran hacia el otoño y otros que miran hacia la primavera. Lo puedo decir de otra manera: en la vida o se mira en dirección al parto o en dirección a la tumba. También se puede expresar así: a un lado está un chico estudiante de La Almunia y en el otro extremo, un cirujano jubilado en Benidorm.
       Bueno, a todo esto hay paradas. Muchos pasajeros se bajan en Correos, pero nadie entra en Correos. La gente manda faxes, mensajes por el móvil, mensajes por internet o no manda nada. Mi alma de poeta me dice que bajan en Correos a mirar el león de bronce comecartas. Subir, sólo suben una madre y un hijo. El hijo no se ríe ni piensa en Figo ni en Pamela Anderson. Creo que está pensando en un juego de la videoconsola. A mi alma de poeta esto le mola menos. Pero no le digo nada, no sea que me agreda. Uno no puede, ni debe, ir en el autobús tratando de adivinar lo que piensan los demás pasajeros. Pero yo lo hago porque así el viaje se hace más corto. En la Plaza de España, se bajan mogollón. Y suben mogollón. De repente, ha habido un cambio de casting total. Otra película ya, otro trayecto..

Este artículo pertenece al corto periodo en que firmé con el pseudónimo de Jorge Murcia.

Este artículo pertenece a la sección "Trayectos"