10/08/2003

Llegaron los Bubos

Hola. Acabo de conocer a un Bubo. Me habían hablado de los Bubos pero creía que eran cosa de los americanos. No, no..., ya han llegado a España. Les informo: "Bubo" es un palabro que viene de juntar "burgués" con "bohemio" y que designa a los sucesores de los yuppies; es decir, a la nueva generación de ejecutivos. Marchando un retrato robot de un Bubo: entre 28 y 35 años, aprendió a manejar el ordenador antes que a leer, vivió un año en Seattle, EEUU; ocupa ya un alto puesto en una empresa bancaria y ya es rico que te cagas. Pero él desprecia el dinero. El tema es que el dinero es como una cruz que lleva; es tan inteligente y está tan bien preparado que está condenado a tener pasta. Si el yuppy hacía ostentación de su riqueza, el Bubo la oculta. Tiene un cochazo en el garaje, pero él va en Vespa o en bici al trabajo. Nada de ropa de marca fuera de la oficina; prefiere unos viejos Levis y una camiseta de segunda mano, es decir, el look "gualdrapa-chic".
       Sergio C., el Bubo que yo conozco, me habla de los hoteles en los que ha estado este año por motivos de trabajo, todos ellos de cinco estrellas o más, y los pone a parir. Para él, la mejor noche de su vida es la que pasó al raso en el valle de Ordesa. "Sólo teníamos un saco de dormir y las estrellas. Aquello fue increíble. Aprendí que el lujo es una falacia porque te aparta de ti mismo, de tu auténtico yo". Le escucho culpable, porque a mí, haber dormido una noche en un hotel de superlujo me habría acercado un montón a mi propio yo. Pero, por no parecer un garrulo, digo: "Cierto, tanto lujo debe dar dentera". Ahora hablamos de política nacional. Naturalmente, él es muy de izquierdas, y estuvo a punto de ir como voluntario a limpiar chapapote a Galicia pero un viaje a Tokio se lo impidió. "Los japoneses sí que saben comer. Allí me harté de pescado crudo". Si seré vulgar que he sentido como unas arcadas (con perdón) y creo que él se ha dado cuenta. Más vale que lo dejemos. Bueno, a pasar buen domingo.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"