15/06/2003

Zona de aguas

Hola. Aquí estoy, informando en remojo. Y pasándolo pipa en el nuevo centro deportivo Palafox, que es municipal. Me siento orgulloso de nuestro ayuntamiento, que ha destinado nuestra pela a construir en Conde Aranda una versión techno-minimalista de las termas romanas. Ahora, Conde Aranda-Portillo es una ciudad del norte de Africa, que huele a té con yerbabueba y a cous-cous con cordero; sus calles han cambiado el ritmo del norte por el más lento del sur: los hombres fuman y charlan en las barberías mientras las mujeres cuelgan despacio la ropa en los balcones. Zaragoza, pues, vuelve al Islam junto a la plaza de toros igual que Cesaraugusta ha sacado brillo a coturnos y máscaras junto al Coso. Y es que una parte nuestra tira hacia el pasado histórico y otra, hacia la estación de Delicias: esto de ser o estar Zaragozano se está poniendo interesante, la verdad. Bueno, ya vale de divagar. Vuelvo al agua de la piscina del centro Palafox. Estamos unos siete pavos nadando. Un pavo se da un supercosque con la cabeza en la pared de la piscina. Nadando de espaldas, se ha distraído. Pone la cara que pone un pez de 70 kilos cuando se da un supercosque, catacrok, en un arrecife coralino. De no ser por los supercosques, esto se parecería a un balneario en el cielo. Luego voy y me meto en otra piscina más pequeña que tiene chorros de agua a distinta presión. Me pongo debajo de uno de media presión, que no quiero pasarme, que es la primera vez. Una señora que está a mi lado me pregunta: "¿Usted de qué padece?" Me da como mucho corte decirle que estoy allí por vicio, y miento: "De lumbago." La señora quiere pegar la hebra, muy animada, "¿No tendrá usted una hernia discal sin saberlo?" Como la cosa se pone muy fuerte, opto por alejarme y me meto debajo de una cascada. Allí me quedo un rato, gozando, para qué negarlo, gozando. Por menos de 3 euros, todo el lujo de un hotel suizo. Bueno, un punto para el ayuntamiento y un saludo para los de Conde Aranda. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"