20/04/2003

Días de 3 estrellas

Cuando llegan al hotel de la costa, se dan cuenta de que todos los clientes son rusos. Don Javier y su esposa no tienen nada en contra de los rusos pero les molesta que ellos, por lo que parece, sean los únicos españoles. El matrimonio viaja con su única hija, de 17 años, a la que vigilan estrechamente porque tiene una edad muy mala (o muy buena, que en esto hay controversia). La niña ojea el horizonte del hotel en busca de alguno que tenga una edad tan difícil o tan mala (o tan buena) como la suya y no encuentra a nadie. Inmediatamente, adopta un gesto de desolación e ira que no le va a abandonar hasta que vuelva a casa. Los padres captan el gesto de la niña con preocupación porque saben que es síntoma de varios pitotes durante los cuatro días de vacaciones. Don Javier y su esposa y la niña se dan una vuelta por el paseo marítimo; enseguida se encuentran con unos de Zaragoza y después, con otros del pueblo de él. El anochecer es frío, y esa brisa del mar que en verano tanto se agradece es ahora puro biruji. "Sopla el Moncayo", dice la señora. "Pero mamá, ¡cómo va a soplar el Moncayo! Si estamos cerca de Barcelona, soplará Montserrat." Montserrat, pues, sopla. Y la luna bosteza.
        La cena del hotel es tipo buffet libre. Algunos clientes confunden la libertad del buffet con la batalla del tortellini: muchos codazos en torno a las fuentes de sanjacobos. La nena se pone un tomate y una rodaje de jamón-chopped en el plato. Así puede: a) mantener línea de top-model y b) rayar a sus padres. Exacto, la cena se pone tensa porque la nena come muy poco. Don Javier mira a los rusos que le rodean. No sabe por qué pero asocia Rusia a Siberia y eso le da más sensación de frío. Por si fuera poco, cuando se acuestan, descubren que sólo hay una manta en la habitación y se la ceden a su hija, para no oírla quejarse. No llevan ni cuatro horas de vacaciones y Don Javier y su esposa intentan dormirse con un dulce sueño: su cama, su tele, su casa.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"