29/02/2004

Trillo, ser o no ser

Cuando el siglo XX estaba a punto de acabar, Federico Trillo Figueroa, nuestro ministro del Ejército, publicó su tésis doctoral, a la que tituló "El poder político en los dramas de Shakespeare". Una tesis doctoral es mogollón de curro solitario, algo así como 3 ó 4 años estudiando y escribiendo a la luz de un flexo sobre un solo tema. El doctorando (por si tuviera poco con la tesis, al que la hace se le llama así) se vuelve un ser obsesionado, que acaba pareciéndose al autor sobre el que investiga. Pero yo no veo nada shakespiriano en Don Federico. ¿Hizo él mismo la tesis o se la hizo un soldado de reemplazo, licenciado en Filología Inglesa? Por favor, es una pregunta retórica, en ningún momento me atrevería a insinuar que el doctorando Trillo dispuso de un negro al igual que la simpar Ana Rosa Quintana. Simplemente quiero incidir en el hecho de que a Don Federico no se le pegó nada de Shakespeare, lo que es raro, raro, raro.
       Valga un ejemplo: según un estudio de una universidad privada de Alabama (EEUU), realizado sobre una base de 1000 veterinarios, aquellos que han hecho una tesis sobre conejos padecen extreñimiento extremo (con perdón) debido a su adicción a las zanahorias. Pero no hay en toda la obra de William Shakespeare un personaje parecido a Trillo. Ni siquiera en sus comedias más divertidas, concibió el genio inglés un personaje que hubiera deseado conquistar algo así como la isla de Peregil. La isla en si ya tiene un nombrecito de chiste y es un peñasco sólo apto para cabras. Desear haberla conquistado tiene tan poco vuelo dramático que me hace dudar de que el ministro haya leído "Hamlet" o "Macbeth". Hace muy poco le tiró un euro a una periodista cuando ésta le preguntó sobre Irak. De verdad, no hay nadie que haga una tontería tan tonta en todo el teatro isabelino (el de Shakespeare y sus colegas). Alfonso Guerra, por ejemplo, era más Shakespiriano: él solito se hundió y hundió a su partido por un amor desmedido y descontrolado hacia su familia. Además, le puso un fondo musical trágico y postromántico: mucho Mähler, toma ya. Tras este sainete, que tiene como protagonista al doctorando Trillo, sólo puedo oír un fondo facilón de discoteca de domingo, ptrumm, ptrumm. Vale, nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"