09/03/2003

Líneas aéreas

Hola. No se lo van a creer. Estoy escribiendo esta crónica desde el aire, como lo oyen. Les explico: la avenida de Madrid está hecha un zancocho total por lo del soterramiento de las vías del tren. Y la línea 33 (Venecia-Delicias) da muchas vueltas para evitar el zancocho. Y los viajeros han protestado un montón porque se pasan media vida dentro del autobús. En plan rumboso a tope, la empresa TUZSA y el Ayuntamiento compraron el mes pasado dos autobuses aereos (los ya muy conocidos "Blade-Bus") a una empresa de Osaka. Y aquí estamos, a bordo del blade-bus "33-by-air", en su primer vuelo. El coche va lleno, principalmente de viajeros de Delicias que van al curro o al cole, y también de periodistas. Los periodistas hacen preguntas del tipo de "¿Qué siente, señora, al ver Zaragoza desde arriba?" Y la señora contesta: "...pues que se me está disparando el colesterol". Yo voy sentado al lado de una joven muy nerviosa. La joven está muerde que te muerde una medalla que lleva al cuello, y la cadena se pone tirante y le divide la mejilla en moflete norte y moflete sur. No se por qué les cuento esto, quizá porque yo también estoy nervioso. La conductora (¿o pilota?) avisa de que descendemos en Conde Aranda. Y la señora del colesterol alto empieza a gritar que nanay, que sigamos volando, que por el aire se va mucho mejor que por la calle. Muchos otros viajeros apoyan a la señora, que se crece. Un pavo con el pelo rapado se le enfrenta: "Oiga, que yo tengo que bajar, que si no abro el taller, hoy no como". Otros muchos viajeros dan la razón al pavo, que ya está muy alterado: "¡Qué se calle, señora! ¡Que el autobús no es suyo!" "¡Y por qué no te callas tú, tontolculo!", grita ella. Bueno, reflexionemos: A) Vaya vocabulario; ya no quedan modelos de conducta, y B) es desesperante, estemos en la tierra o en el aire, tenemos que montar siempre el pollo de las dos Españas. Pero al fondo del bus, suena una voz firme de mujer: "Señores, hay que cumplir con las paradas del trayecto. Aterricemos". Se hace un silencio espeso y empezamos a descender. Yo conozco esa voz. Sí, es la voz de Luisa Fernanda Rudi. Qué poderío el suyo. Bueno, informando desde sitios inverosímiles, yo. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Trayectos"