23/03/2003

El desorden de la primavera

Miren a César, que es propietario de un gimnasio: se está frotando las manos porque empieza la temporada alta. De aquí a junio, como diría un cronista con experiencia, "la gente se afana en estilizar su silueta". Quedo con David R. a la salida de ese gimnasio. David R. va al gimnasio, dice, a desconectar. Del mal rollo, se supone. Acaba de romper con Elena, después de 6 años. Elena es logopeda y tiene un nuevo novio, un actor que un día apareció por su consulta: "¿Es usted logopeda? Arrégleme la voz y siempre la querré ". El actor tiene 22 años y se ríe del mundo. Mientras, David llora. Es primavera rabiosa para Elena y duro invierno para David. El ciclo mítico de las estaciones es como una tragicomedia: se mata al viejo rey en diciembre y, en marzo, se aclama al nuevo y todos se ponen a bailar rock'n'roll. La guerra, sniff, por ejemplo, es cosa del invierno, del más oscuro invierno.
       Mi amigo y yo tomamos un café en el Monumental de la plaza de Los Sitios. Le escucho y procuro no hablar. Pero, por fin, digo: hazte un viaje y quítate el muermo. Me mira como se mira a un tío que "se afana en meter la pata". Él prefiere la melancolía. En Mazaleón y en otros pueblos de Teruel están floreciendo los almendros sin parar. A pesar de la distancia, el fuerte aroma llega hasta este bar y hay un subidón muy fuerte en todo el local. Hala, todos se ponen a pedir otra caña, a meter bulla y a querer pagar a la vez. Es la primavera española, que siempre nos pilla en un bareto. Los jardineros pasan el cortacésped, rrrummm, rrrummm, y un matrimonio compra geranios en el quiosco de las flores. Una maceta con un geranio en el alféizar de la ventana: alguien dentro de esa casa quiere dejarlo todo preparado para que entre la felicidad, se sienta cómoda y no se quiera ir. Nada más salir David y yo del Monumental, nos cruzamos con Labordeta. Cualquiera le dice nada, con el genio que se gasta últimamente. Así es la primavera: puro desorden. Cuídense.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"