16/02/2003

Diseñar para la vida

Hola. Creo que lo peor que le puede pasar a un diseño es que no se entienda. Pienso esto mientras miro uno de los nuevos bancos del Paseo de la Independencia. Muchos tienen el respaldo más corto que el asiento. ¿Por qué? Me imagino a una pandilla de jubilados corriendo hacia un banco para pillar respaldo... Hay una fuerte discusión y a un yayo le da un amago de infarto. Fíjense qué mal ha acabado algo que empezó plácidamente en una mesa de dibujo (me pongo dramático, lo sé, pero es que así llego a más lectores).
       Y es que hay un diseño hardcore que se olvida de la función de la cosa que diseña. Por ejemplo, en las tiendas, ahora, se oye mucho esta pregunta: "Y esto, ¿para qué sirve?" Quizá venga una dependienta muy elegante y diga: "Es un azucarero." Quizá el cliente ponga cara de alubia y lo compre. Bueno, pues sí, ha comprado una cosa que han tenido que decirle que era un azucarero. Así va el mundo.
       Hablemos de Zaragoza: durante la siempre recordada (¡glups!) alcaldía de González Triviño, se construyeron (y ahí siguen) unos "porches conceptuales" al lado del Mercado Central. Sin cubierta, son una sugerencia nada más; son porches si el que camina cree que son porches. Pero el personal, cuando llueve, sale con paraguas, no con un concepto de paraguas. Un paraguas conceptual, sin tela, daría como mucha risa. Por eso, es mucho más honesto lo que se puede ver en el Palacio de Sástago: diseños para contemplar, no para usar, de 83 profesionales del tema. Es una exposición divertida aunque demasiado pulcra y cool: grafismo de línea clara con un poco de dadaísmo y un mucho de pop. Poca emoción, que es lo que uno pide al arte. Aun con todo, yo me quedaría con Strader, que interpreta, con muy mala uva, los dichos populares. Pero el mejor, para mí, es Curro Claret, con su "Cortador de pan; comedero para pájaros", que me recuerda al profesor Franz de Copenhage, aquel gran ingeniero industrial de nuestros sueños. Ése no habría diseñado jamás un banco grande con el respaldo de uno pequeño, me digo.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"