13/03/2005

Un sofá para un viaje

De abrir un negocio, lo abriría al lado de un bar de tapas. Hola, soy yo, descubriendo que no soy el único que piensa así. Una pareja de soñadores ha montado una librería al lado del bar Circo, un clásico del tapeo de la calle Blancas. Voy a entrar en la librería... No, primero voy a entrar en el bar Circo. Me hago, tras contundente forcejeo, con veinte centímetros de barra, los justos para coger uno de sus famosos huevos rellenos y la caña. Bueno, esto es la felicidad. Me paso a la librería. Tras una fachada de cristal, cientos de libros y en primer plano, en lo que se considera el escaparate, un sofá, mejor dicho, una chaise-longue. Esto ya la hace una librería distinta y tentadora porque evoca un ámbito ideal para el lector, una atmósfera de molicie y calma. Medio tumbado, con un libro en la mano, empieza un sueño, un viaje a no se sabe dónde.
        Abrir una librería pequeña a escasos metros de gigantes comerciales es como si una pescadilla se zambullera en una piscina de tiburones en ayunas: una locura. España pierde al año un 4% de sus librerías independientes por varias razones, me explico: 1) Las editoriales hacen descuentos especiales (y encubiertos) a las grandes superficies, que así pueden ofrecer ventajas a los clientes; 2) el horario continuado y la apertura en días festivos resulta insoportable para un negocio familiar y 3) las pequeñas librerías tienen un plazo de entre 30 y 60 días para pagar a los proveedores, mientras que los grandes grupos cuentan con hasta 120 para hacerlo. O sea que los propietarios de ese pequeño paraíso para lectores de la calle Blancas tienen que estar un poco locos. Para ser competitivos, abren de 10 de la mañana a las 8 de la tarde y, aunque no tienen cafetería, tienen cafetera. También hay sillones (de cartón muy resistente) para hojear libros con calma. Y hay una atmósfera de notable complicidad entre los clientes, esos que comparten la manía de viajar lejos con la escritura de otros.

La librería "Los portadores de sueños" se inauguró a finales de diciembre de 2004. Cuando la tendencia es que las pequeñas librerías cierren, ahogadas por la presión comercial de las grandes superficies, la apertura de una nueva, en una ciudad como Zaragoza, supone un acontecimiento cultural de primer orden. Jorge Herralde, director de la editoral Anagrama, publicó un artículo sobre este acontecimiento, titulado "Milagro en Zaragoza", en El Periódico de Cataluña el 17 de febrero, 2005.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"