20/03/2005

El ritmo circadiano

No se si estamos empleando las palabras correctas cuando hablamos del derecho a dormir. ¿Dormir es un derecho? Yo creo que no. Desde luego no es lo mismo que el derecho a votar. Quiero decir que si no te permiten votar en unas elecciones, uno sigue vivo, quizá humillado y de mal café, pero vivo. En cambio, si a una persona se le impide dormir, lo que es un método de tortura muy generalizado según Amnistía Internacional, pasa por un proceso de alteración tal que podría llegar a la muerte. Si, ya se que me estoy poniendo muy dramático pero hay una base científica para ello.
        El hombre lleva un reloj de alta precisión en el cuerpo, exactamente en el hipotálamo, que marca el ritmo circadiano, una especie de programación de rutinas corporales, de las que la más importante es el ciclo de vigilia y sueño. Unas 16 horas para trabajar, relacionarse, comer, hacer bricolaje, etc. y unas 8 para dormir. ¿Tenemos derecho a tener hipotálamo? La palabra "derecho" está mal empleada. Voy a lo siguiente: no se puede hablar del derecho a dormir, sino únicamente de la obligación a dejar dormir. Porque uno no puede desconectar ese reloj vital a su antojo.
        La vida, que es muy tremenda, nos altera el ritmo circadiano con frecuencia: 1) si en tu trabajo tienes turnos de noche; 2) si en casa hay un niño lactante, con un hipotálamo que berrea sin piedad; 3) si viajas a otras latitudes y te da un ataque de "jet-lag" y 4) lo peor de lo peor, si han puesto un disco-bar debajo de tu casa. La DGA tiene en marcha un anteproyecto que permite a discobares cerrar a las 3.30 todos los días y a las 4.30 los fines de semana. Pues sí, a las 4.30 se cierra el garito y los clientes achispadillos siguen con la juerga en la calle, luego salen los camareros y tiran los cascos en el contenedor y para rematar, se baja la persiana así, como con delicadeza. Calculo que los vecinos podrán empezar a dormir a eso de las 6. Y entonces, sale el sol. Porque la tierra tiene un ritmo circadiano implacable. Vale, nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"