10/04/2005

Nayim. Llámalo magia

Si Zaragoza supiera apreciar a sus héroes como lo hacen en Brasil o en Argentina, todos tendríamos una figura en poliéster de "Nayim" encima del televisor o su foto enmarcada en el vestíbulo. Ya han pasado 10 años desde aquel glorioso 10 de mayo de 1995, cuando el Real Zaragoza ganó la Recopa en el Parque de las Naciones de París. No la ganó de cualquier manera. De momento, se enfrentaba a un equipo duro y prestigioso como el Arsenal de Londres. De hecho, se acabaron los dos tiempos con un empate. Y fue necesaria una prórroga... En el último minuto, saca Cedrún de puerta y lanza la pelota más allá de la línea de centro, entonces va Pardeza y forcejea con no se quién, no me acuerdo, no puedo acordarme de todo, y la pelota pasa a Mohamed Ali Amar, "Nayim".
       El partido va a acabar. "Nayim" da una patada, una simple patada, y el balón vuela no demasiado rápido, como un pájaro altivo e inexistente; atraviesa más de medio campo y se mete en un rincón de la meta que guardaba el portero David Seaman. Seaman no se lo cree, como no se lo cree "Nayim", como no se lo creen los espectadores. Una vez metido el gol, todavía hay unos segundos de silencio, porque se trata de un gol imposible, que parece un hecho imaginado. Todos piensan: "El deseo de que se meta un gol así produce en mi mente una imagen tridimensional que sólo puede ser soñada". De repente, en el estadio, en las casas, en los bares, estalla un estruendo de entusiasmo. No es que se haya ganado un partido, es que se ha visto el vuelo de la belleza, es que se ha sentido la máxima emoción estética que puede producir el fútbol. Es muy probable que, tras horas de trabajo, en una mesa de dibujo se pueda trazar una parábola tan hermosa como la que trazó, en un segundo, "Nayim" con su pie, pero seguro que no provoca tanta alegría. La semana pasada, el Real Zaragoza rindió homenaje al equipo que ganó aquel partido; allí estaba "Nayim". Parece un hombre feliz. Todavía mantiene la sonrisa del que ha hablado de tú a tú con los dioses.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"