17/04/2005

Amor de plástico

Hola, parece ser que un matrimonio español dura una media de poco más de 11 años. La teoría es que cuando algo no funciona, se tira. Arreglar un trasto sale tan caro como comprar otro nuevo y, encima, nunca queda bien del todo. Hay que admitir que una pareja no puede durar eternamente porque ahora las hacen de plástico; era distinto antes, que se hacían con chapa de los altos hornos de Vizcaya y doctrina de misa de 12. Al cabo de unos años, quizá al mirarse el uno al otro, las parejas de antaño bostezaran sin disimulo, pero la cosa no iba a más porque sabían que a la felicidad constante no se tiene derecho, que la felicidad se presenta y se va cuando ella quiere, y gracias. Ahora, ése es el problema, creemos que la felicidad es obligatoria, que tenemos que estar siempre sanos, con dinerete y muy alegres. Si no es así, la culpa es 1) del estado, 2) de la sociedad, 3) del otro y 4) de los padres del otro. Hombre, la culpa no es de nadie. Es que la vida es así y tenemos que adaptarnos a ella porque la vida no se va a adaptar a nosotros, pues buena es. Ya ven, reflexionando otra vez, qué vicio.
       Me escucha mi vecina la Visi y me cuenta que está muy preocupada por una amiga suya, que se casó, tuvo dos hijos, se divorció, se volvió a casar, volvió a tener otro hijo, y acaba de descubrir que su segundo marido se la está pegando con una vendedora de teléfonos móviles. La Visi, que va de feminista, lo primero que hace es echarle la culpa a la vendedora, como lo oyes. Porque dice que hay una generación nueva de mujeres que ya no tiene ningún respeto por el estado civil de los caballeros. Mira, el estado civil dejó de tener valor cuando dejó de constar en el DNI. Lo que importa es que se mueva el mercado de la felicidad, en el que ya no existen los casados como ya no existen los solteros. Todos ponen el corazón en oferta, sea nuevo o de segunda mano, porque a la felicidad inmediata no se renuncia. Pero la Visi insiste: "Es que ahora hay mucha fresca". La Visi me decepciona, tan feminista y ya ves.

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"