22/05/2005

Que no caiga el muro

Los graffitti ya no son lo que eran. Los progres ya no son lo que eran. Ya nada es como entonces. Entonces es el mes de mayo de 1968 en París. En 1968 no se había inventado Internet, no había chats, no había foros cibernéticos donde dar la vara anónimamente. En aquellos tiempos, o escribías en las paredes o te fabricabas unas octavillas caseras con una ciclostil. La ciclostil era un rodillo empapado en tinta con una manivela, un aparato que da risa ahora, ahora que somos tan chulos que tenemos una impresora conectada al ordenador. Bueno, pues eso, que preferías escribir tus pensamientos en las paredes porque la ciclostil era un peñazo total. Los graffitti no se inventaron en París, en los muros de Pompeya ya aparecían inscripciones como "Te quiero, chata", pero en latín. La novedad, en aquel París del 68, es que los grafiteros querían emular a Mao y a Jean Paul Sartre y escribían cosas como "Olvida todo lo que te han enseñado, empieza a soñar", "Seamos realistas, pidamos lo imposible" o "Abramos nuestra mente tantas veces como abrimos nuestra bragueta". Es decir, se escribían cosas profundas, poéticas e insolentes. Hoy, si te fijas en las paredes de la ciudad, los graffitti se han reducido a garabatos y el mensaje es la firma, algo así como si se escribiera "Viva yo" miles de veces. Una pena.
       El Ayuntamiento ha tenido la buena idea de poner en la plaza más céntrica de Zaragoza un muro de quita y pon para que la gente escriba lo que le venga en gana. Abundan las referencias a la tierra, como "Aragón, te quiero verde", pero también las hay a otros planetas: "¿Es que a nadie le importa el paisaje lunar?", aunque mi preferido es "La tierra es azul como una naranja". Estoy totalmente de acuerdo. Y el amor sugiere graffitti como "No me acuerdo de olvidarte" o "¿Morirías esta misma noche por amor?". Y un despechado o despechada ha escrito: "Yo soy sexy a rabiar y tú, una kaka". Qué malo es el despecho. Y no sigo. Tan sólo decir que ese muro no se puede quitar. Que no, que no se quite.
       jmheraldo@hotmail.com

Dentro de la programación de En la Frontera, una serie de actos culturales de enfoque vanguardista, el Ayuntamiento ha instalado un doble muro blanco en la Plaza de Aragón para que los ciudadanos escriban lo que quieran. Aqui se menciona un graffitti, "La tierra es azul como una naranja", que en el muro se ha escrito en francés: "La terre est bleue comme une orange". Se trata del primer verso de un conocido poema de Paul Eluard.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"