12/06/2005

Tiempo de pesadillas

Hola, esto pasa en un sitio íntimo. Sólo hay dos sitios íntimos en las casas: 1) el baño y 2) el dormitorio. Precisando, esto es el dormitorio. Acaban de dar las 6 de la mañana y un señor en pijama de rayas no para de dar vueltas entre las sábanas, muy inquieto. El caballero está sumido en una pesadilla: alguien le persigue por un largo camino con una manguera de agua. Cuando se vuelve, ese alguien le suelta un chorro a toda presión que lo deja todo empapado. El hombre se agita en la cama, sudando, y balbucea: "¿Quién eres, maldito?" y una voz muy clara de mujer le grita entre risotadas: "¡Soy la Expo, ¿es que no me conoces?!" La mujer, o sea, la señora Expo, le apunta con la manguera y le dispara agua con tal fuerza que el hombre se incorpora asustado. Esto despierta a su esposa, que duerme al lado. Ella está un pelín harta ya, la verdad, de las pesadillas del marido: "Anda, tranquilízate, deja de soñar con la policía municipal". Parece que él se calma y vuelve a recostarse, agotado. Apenas pasan dos minutos cuando se ve otra vez en ese camino largo y oscuro; oye ruidos por detrás, mira y observa aterrorizado cómo la señora Expo se acerca, muy enfadada, con un rodillo de amasar en la mano, seguida de un montón de gente. Entre los gritos, el más repetido es: "¡Queremos cobrar ya!". El señor, en pijama y muy nervioso, trata de explicar al grupo que si no tiene dinero para pagar es porque los policías están poniendo muy pocas multas, casi ninguna. Un joven rasta, que va en bici, sentencia con mucho retintín: "Por fin se reconoce el verdadero papel de la policía, que es el de recaudar impuestos no previstos, jejé" El resto del grupo le aplaude. En medio de los aplausos, el señor se despierta, se levanta y descorre las cortinas del ventanal que da al jardín. Incrédulo, ve que allí, en su jardin, se está jugando un partido de fútbol. Un colega del Ayuntamiento se le acerca: "Oye, que hemos decidido poner el nuevo estadio aquí...No te molestará, ¡verdad?" Qué desasosiego, tanta pesadilla.
       jmheraldo@hotmail.com

Corren tiempos de gran tensión para don Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza. A la vez, coinciden la llamada "huelga de celo" de los policías municipales, las trabas para construir el nuevo estadio de la Romareda a escasos metros de un gran hospital, y la parsimonia con que se prepara la Expo 2008, que hace dudar de su terminación para la fecha prevista.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"