04/09/2005

Una ciudad española

Hola. En aquel verano de no hace mucho, las orillas del río Mississippi en Nueva Orleáns estaban llenas de terrazas abarrotadas de gente. La gente se sienta en esas terrazas a tomar chocolate con churros. Los churros de Nueva Orleáns se llaman "baignets" y recuerdan más a las rosquillas de anís que se hacen, o hacían, en las casas españolas. La gente moja los "baignets" en el chocolate y mira el Mississippi, que es un río cuya otra orilla apenas se alcanza a ver. Nueva Orleáns es una ciudad bella y misteriosa, cargada de historia y de fama dudosa. Desde 1762 hasta 1803, fue española y esto se nota no sólo en que mojan los churros en el chocolate sino también en los nombres de las calles, pintados en azulejos: San Pedro, Santa Ana; vamos, como en Sevilla. Católicos en su mayor parte, los de Nueva Orleáns conviven con el vudú y los ritos religiosos traídos por los esclavos negros de las Indias Occidentales. Bueno, los españoles hicieron tan buenas migas, ejem, con esta gente que surgieron varias generaciones de "creoles" (palabra francesa para la española "criollo"). Y son precisamente los "creoles" los que han mantenido las tradiciones españolas de la ciudad.
        La calle más famosa es Bourbon Street, llena de clubs de jazz y de tiendas de magia negra; los miles de turistas que la recorren puede que hayan venido a escuchar buena música pero también han venido para darse el gustazo de beber alcohol en la calle, algo que es delito en cualquier otra ciudad de Estados Unidos. La bebida típica de allí, qué ironías tiene el destino, se llama "huracán" y es una mezcla de cerveza, ron y jarabe de granadina.
       Es muy duro pensar que la ciudad más vieja y más alegre de Estados Unidos esté a punto de desaparecer. En los días de aquel verano, y de todos los veranos, los niños que mojaban churros en el chocolate, los saxofonistas callejeros o los turistas que visitaban la casa de William Faulkner probablemente ni sabían que Nueva Orleáns estaba debajo del nivel del mar. Desdichadamente, lo está.
       jmheraldo@hotmail.com

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Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"