25/09/2005

Ciudades en el supermercado

La imagen que ofrece esta ciudad al viajero que llega desde la margen izquierda es indiscutiblemente bella. El Pilar, la solidez romana del Puente de Piedra y el sobrio renacentismo de la Lonja anuncian una urbe grandiosa, que hace ostentación de historia y poder. También es cierto que el viajero que llega a cualquiera de las estaciones de autobuses se encuentra extrañamente metido como figurante en una película del neorrealismo italiano de los años 50. Pues bien, a una ciudad que ha sabido mantener sus estaciones de autobuses en estado de permanente posguerra hasta entrado el siglo XXI, se le ha concedido la organización de una Exposición Universal cargada de tecnología inalámbrica. ¿Incoherencia? Bueno, una ciudad siempre es una combinación de desorden y planificación, de anarquía y ordenanzas. Dice la leyenda que la ciudad es un invento de Caín. Más que malo, Caín era ambicioso, soberbio e inconformista. Pensaba que el hombre podía muy bien construir su propio paraíso a base de piedra, mortero y especulación. Bueno, la tradición cainita ha triunfado de tal manera que, hoy, Europa es ya un territorio de ciudades que compiten entre sí en un supermercado global atestado de viajeros veloces.
        Zaragoza ha de competir con ciudades muy duras de pelar, como Barcelona, Valencia o Bilbao, que se han convertido en superestrellas de la buena vida, de la ciencia o del arte y la gastronomía. Pero todas ellas están al lado del mar y el mar las acaricia pero también las limita. Zaragoza está en medio, emplazada en una llanura desértica. Se puede llegar a ella desde cualquier punto y puede crecer en cualquier dirección. Pero hay que venderla y, hoy, el mejor amigo de Caín es un director de marketing. ¿Y cuál es la imagen que se ha de vender? ¿El Pilar dorado de los atardeceres de otoño o el Paseo de la Independencia convertido en un vertedero de embalajes al cierre de las tiendas? ¿Los impolutos centros comerciales o las fachadas pintarrajeadas impunemente? A ver, venga, ya es hora de decidirse.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"