23/10/2005

Harold Pinter, hablar callando

La segunda guerra mundial le pilló con apenas 10 años y él cuenta que a veces abría la puerta de atrás de su casa y se encontraba el jardín en llamas. El hombre es un animal perplejo y vulnerable cuando ha de enfrentarse a enemigos que no conoce, que no entiende, que no merece. Los niños no entienden la guerra ni el terrorismo y quizá cuando crezcan, tampoco. Pero entienden el miedo. imagenHarold Pinter acaba de recibir el premio Nóbel después de una larga carrera escribiendo teatro sobre el miedo como enigma, sobre el hombre frente a la amenaza de alguien o de algo sin nombre, sin rostro, sin motivos. Su primer gran fracaso en los escenarios fue "Fiesta de cumpleaños", que tardó mucho tiempo en ser reconocida como la gran obra que es. Se la voy a contar: Stanley es un pianista de segunda fila que malvive en un hotelucho de la costa. Un día aparecen dos desconocidos que le someten a todo tipo de preguntas; muchas, absurdas, otras, banales y las más, impertinentes. Se meten con él, lo culpabilizan (nunca se sabe de qué) y al final se lo llevan, con sombrero y sin pantalones, a algún lugar donde nadie querría ir. ¿Quienes son los visitantes? ¿Que ha hecho mal el pianista? Nunca lo sabremos. El diálogo, lleno de frases hechas y de expresiones cotidianas, también está repleto de continuas pausas y es en esos silencios donde está metida la gran literatura de Pinter. A su teatro se le ha llamado precisamente eso, teatro del silencio. Cuando los personajes callan, se dispara la amenaza y surge la desazón. Es un teatro muy difícil para el actor, que ha de lucirse justamente cuando deja de hablar.
        Del teatro de Pinter, el espectador sale incómodo, porque quizá haya descubierto la fragilidad de la rutina feliz del día a día. Algo misterioso, impensado, y también muy próximo, nos acecha y amenaza para finalmente irrumpir, con un simple timbrazo en la puerta, en nuestras vidas. Autores como Harold Pinter, con los dedos de una mano, te digo. Casi toda su obra está publicada en editorial Losada.

Harold Pinter, premio Nobel de Literatura 2005.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"