13/11/2005

Noticias del paraíso

Actualidad. Capítulo primero: la patata caliente. Llega un político y saca a subasta la construcción de un túnel. Llega un señor de traje azul y se queda con la obra a cambio de diez mil. El señor de traje azul le encarga a un señor de traje gris que le haga la obra por siete mil; el señor de traje gris encuentra a un señor con un jersey verde, que está dispuesto a hacerle la obra por cinco mil; el señor del jersey verde contrata a un grupo de trabajadores extranjeros que le hacen la obra por dos mil. El túnel se hunde y lo pagan... los extranjeros. Pasa siempre, la paga el que trabaja dentro del túnel, no el que trapichea. Esto no es demagogia, se llama subcontratación. La subcontratación consiste básicamente en una cadena de gente que se va quedando con el dinero y, al final, hay alguien, quizá sin formación, quizá sin papeles, que se queda con el trabajo. Con la patata que quema.
       Actualidad. Capítulo segundo: cuando veas las barbas de tu vecino cortar.... Telediario. Muy seria, la presentadora dice: "La noche pasada, los alborotadores incendiaron quinientos coches en las afueras de París" y, a continuación, se ve un anuncio con el último modelo de Renault rodando por las tortuosas curvas de la Costa Azul. El automóvil, reluciente, silencioso y veloz, es el símbolo de Europa como paraíso. De África, han llegado miles de personas con la idea de tener un día un coche como el del anuncio. Y resulta que, al final de la travesía, no hay coche ni nunca lo habrá. Cuando se quema el símbolo por excelencia de un sistema, arden todos los sueños que ese sistema alimentó. Y los hombres sin sueños no tardan en convertirse en fantasmas sin rumbo, en guerreros derrotados que, de regreso a ninguna parte, se lo montan, rabiosos y hastiados, en plan de tierra quemada. "Nunca debimos permitir el surgimiento de barrios donde no se vende ni cerdo ni vino", dice un ministro francés. Quizás, no sé. Pero también es cierto que Europa debería cambiar de símbolo, dado que pronto va a dejar de ser paraíso.

9 de noviembre 2005. Miles de trabajadores de la construcción en Andalucía pararon durante una hora, en protesta por el accidente producido en las obras de la Autovía del Mediterráneo a su paso por Almuñécar (Granada), que se saldó con seis muertos, cinco de ellos portugueses. La obra se llevaba adelante con una cadena de subcontratas, lo que siempre diluye la responsabilidad de lo ocurrido.

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"