23/12/2001

Felicidad

HOLA, HOLA, SOY PAPA NOEL.¡¡¡Jingle bells, jingle bells!!! Bueno, no soy Papá Noel pero qué más da. Hoy vamos a comprobar si todo está ya preparado para esa Navidad que ha de resultar inolvidable, claro que sí. Animo, venga. ¡¡Jingle bells!! Bueno, vamos con los regalos. ¿Tenemos ya preparado el del jefe de la casa? Qué tal 5 compactos con lo mejor de Alfredo Kraus y una maquinilla corta-pelo, que viene acompañada de un vídeo con instrucciones para dejar perfecto el cogote, esa parte que no podemos vernos en el espejo, qué lata. Y para mamá, pues lo mejor es un detalle en oro de ley o una vaporetta. Y para la pequeña de la casa, nada como una Mariquita Pérez azafata. Pero el esfuerzo hay que hacerlo con el mayor, que a sus 27 años ya está en tercero de carrera...Va siendo hora de que le compremos el coche (ahora se paga una pequeña entrada y no hay que pagar nada más hasta marzo) La cara de ilusión que va a poner cuando vea las llaves, ¡oooh glups!, será uno de esos momentos que se recuerdan toda la vida. De la comida no decimos nada, porque el ama de casa ya tendrá todos los menús pensados, hmmmm, cómo nos vamos a poner, ñam, ñam.
       Bueno, y ahora un punto delicado: hay que ser moderado en la bebida, sobre todo la abuelita, que se toma un chupito de manzana y, je je, se pone un poco chispa. Hay que evitar que se ponga chispa, leñe, porque tiene una tendencia muy fuerte a sacar temas espinosos.Como el año pasado, cuando preguntó a su nuera que si había vuelto a ver a aquel señor tan buen mozo y tan simpático que venía tanto por casa. Y se montó un pollo que-te-cagas (con perdón). Que la abuelita no beba, que se nos puede ir la felicidad al garete. Venga, todos: ¡¡Jingle bells, jingle bells!!

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"