20/01/2002

Gastando-2

ESTE ENERO HAY UN NUEVO GESTO SOCIAL: en la palma de la mano izquierda llevamos muchas monedas y con los dedos de la derecha, las revolvemos, siempre mirándolas de muy cerca. Es como si hubiéramos descubierto el dinero, como si hubieramos pagado en especie hasta ahora mismo. Todo un progreso, imagínense que todavía hiciéramos este trato: "Por esa tele panorámica le doy cincuenta kilos de ajos"; sería una lata.
       Llevo en Grancasa una hora y ya me he perdido, no sé si para salir hay que tirar a la derecha o si tiro para la derecha, me voy al fondo de un hipermercado. Lo mejor, si te pierdes, es disimular y entrar en una tienda hasta que se te pase el bloqueo; creo que en las tiendas hay mucha gente desorientada que hace como que compra, o que sí que compra algo para disimular mejor.
       En la segunda planta, frente a Zara, hay un balcón circular con muchos caballeros apoyados en la barandilla, mirando hacia abajo. Quizá están allí porque ya han renunciado a encontrar la salida o quizá es que abajo está ocurriendo algo prodigioso. Me asomo a ver lo que hay. Hay mucho personal acarreando las mismas bolsas de las mismas tiendas. Ahora quiero meditar y no puedo porque en los centros comerciales hay un ruido que mata. No obstante, consigo meditar un poco y pienso que ese revuelo de la clonación humana ha sido todo un montaje de la prensa: para qué tanta alarma si ya somos todos iguales, clones de clones de clones. Yo mismo me reconozco en unos cincuenta pavos que circulan por aquí. Uno de ellos acaba de adquirir un cortacésped. Le miro bien, es igualito a mí y la única diferencia es que él tiene un cortacésped y yo un cortauñas. Bueno, a ver si pillo a un amable segurata que me diga por dónde salir.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"