03/02/2002

El lifting de Gracián

LO DE HACERSE UN RETRATO ESTABA CHUNGO. O está. Voy a tratar de explicarme: esta es la croniquilla de un olvido, del olvido del retrato de Baltasar Gracián encontrado en Graus (Huesca, valle del Ésera, casi nada). Bueno, no es que el retrato haya sido olvidado sino todo lo contrario: estaba hecho una ruina y se ha restaurado; en otras palabras, se le ha hecho un lifting. Lo que duele es que la prensa publicara fotos del cuadro antes de la restauración y no después. Esto no gusta, se trate de este lifting o de cualquier otro: hay que dar publicidad al antes y al después, sobre todo con el pastón que cuesta una operación estética de una pintura del s.XVII. De Baltasar Gracián se conoce el retrato de Calatayud, que tiene su gracia, la verdad, porque es un pelín naïf (o ingenuo). Dado que el movimiento naïf es de finales del s.XIX, cuando decimos que una pintura barroca es naïf, sólo decimos que el pintor era flojillo. El cuadro de Graus es técnicamente superior y más severo; se vio en Zaragoza en enero pasado, con motivo de una exposición de altura europea (por no decir mundial) sobre las ediciones de las obras del jesuita, con ejemplares valiosísimos, traídos hasta de Copenhague. El ilustrador Francisco Meléndez montó en la sala María Moliner una escenografía que nos llevaba al espacio mismo de la memoria barroca. Meléndez, que es un dibujante de enorme éxito, es muy discreto y no le gusta nada salir en la foto, y el profesor Ángel San Vicente, que dirigió todo el curro, es un sabio que también pasa de flashes. Pero sí que les habría gustado, como a todos, ver más el retrato restaurado de Gracián en los papeles. Bueno, un saludo a los de Graus y otro, a los de Calatayud. Hasta otra.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"