04/12/2005

Estación Siberia

HOLA. QUÉ GRANDE ES LA ESTACIÓN DE DELICIAS y qué bonita; tan bonita que ha obtenido el premio FAD de arquitectura, quizá el más importante que se concede en España, y también el premio Brunel 2005, entregado por el príncipe Federico de Dinamarca en Copenhague. Me pregunto cuál es el método que ha seguido el jurado de estos premios para concederlos. Vamos a ver, supongo que los miembros del jurado han examinado planos, fotos y maquetas del edificio y después, han votado. imagenAquí en mi bloque pensamos que ése no es el método. Pensamos que tenía que haber venido el príncipe Federico, haber dejado su coche en el aparcamiento y luego haber subido y bajado esas interminables y empinadas escaleras hasta el vestíbulo. Y que tenía que haber venido en enero, un día de cierzo. No, no queremos chinchorrear a la familia real danesa; sólo queremos mejorar los procesos de deliberación en los concursos.
       Hola, estamos en la estación del AVE, muertos de frío. Ahora han puesto unas estufas como de butano pero se sigue pasando frío, que es lo que ha ocurrido siempre con los braseros, que te calientan como a trozos. Vamos a ver, que aquí en mi bloque no somos unos sacafaltas: la estación es muy bonita. El problema es que la estética no calienta. Intentamos hacer una encuesta frente a las taquillas y le preguntamos a una señora si le gusta la estación. La señora no contesta y es que está congelada; es su momento langostino, respetémoslo. Bueno, éste es el tema: la arquitectura se está olvidando de su función. Es decir, que los edificios se piensan para impresionar al que los ve desde fuera, olvidándose del que los vive por dentro. La obsesión es hacer edificios emblemáticos, espectaculares, que den relumbre político. Don Ricardo Aroca, decano de los arquitectos madrileños, ha declarado hace poco que "se antepone el valor publicitario de un edificio al de uso" y que "en España se están construyendo los mayores disparates y casi siempre con dinero público". Aquí, don Ricardo, un señor sensato. Venga, nos vemos.

Las declaraciones de Ricardo Aroca son parte de un reportaje significativamente titulado "Arquitectura para mirar y no tocar" y firmado por Lola Galán, aparecido en El País, 20-11-2005. La imagen que ilustra este artículo corresponde a un cuadro de Roberto González Fernández: ver en enlaces.

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"