31/03/2002

El 20

El 20 es un bus largo, de fuelle, flop-flop. Consta de a) un primer coche, con señor conductor y maquineta para picar el bono, b) una articulación o rótula y c) un segundo coche sin nada, muy sencillo. Los señores viajeros son muy distintos según donde vayan, les cuento. En el primer coche va gente de bien, de sentido común, como viudas, jubilados, o funcionarios de la DGA. En la articulación o rótula, el ambiente cambia radicalmente y se hace un poco port-aventura: oenegeros, señoritas que acaban de sufrir un desengaño amoroso y treintañeros camel-trophy. Yo paso a toda velocidad esta parte del bus no sea que me obliguen a hacer puenting y me instalo en el coche de atrás, que va lleno de juventud con mucha carpeta y mucha mochila (ah, la jeunesse, que dicen los de Pau). Los jóvenes llevan todos auriculares puestos y hablan a gritos, meten bulla a tope. El 20 atraviesa el puente de la Almozara y la vista del Pilar es de postal de las bonitas; todos los viajeros nos sentimos entonces un poco turistas. La edad de la inocencia es irrecuperable pero uno todavía puede disfrutar de momentos de inocencia como éste. Una señorita estudianta grita: "Mira, el Pilar" y se hace un silencio muy chulo en el bus. Este puente tendría que estar lleno de gente mirando la vista desde la barandilla, pero no hay nadie por el viento que sopla siempre. Y ahora se me ocurre que lo que tenemos que trasvasar es viento. A los de Murcia no les vendría nada de mal un poco de biruji o cierzo nuestro, porque allí hace mucha chicharrina. Nada de agua, viento fresco del Ebro, que aquí nos sobra. A ver si los políticos me hacen caso, que lo dudo. Ah, el conductor del 20, muy bien: ni un frenazo.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Trayectos"