07/04/2002

El súper

HOLA, FELIZ DOMINGO. ¿QUÉ, TODAVÍA EN CHANCLETAS? Eso está bien, de verdad. Y aquí estoy yo, haciendo periodismo de alto riesgo para Heraldo. Estoy en la cola para la caja en el súper de mi barrio. Delante de mí hay un pavo con Homer Simpson estampado en la espalda de la camiseta. Homer está tumbarreado en el sofá de su casa, en calzoncillos, hecho un guarro, con varias latas vacías de cerveza en el suelo. Siento una envidia insana, tremenda; una envidia total. Bueno, estoy sumido en estas ensoñaciones de vaguerío cuando una señora de edad me arrea un golpe cortante en la espinilla con su carro, pfff...hiii-aahh, se me cuela y, encima, me lanza una mirada de reproche-que también me duele en lo moral-por haber metido mi tibia en medio. Me pregunto si cuando yo sea así de mayor seré así de violento. Se habla mucho de la violencia juvenil pero nadie dice ni pío de la senil, que es muy delta-force. Esta violencia, según mi experiencia, se da en tres lugares principalmente: a) en las paradas de autobús, b) en los buffets libres de los hoteles de la costa y c) en la cola de la compra. Desde aquí pido a este periódico que aborde este problema social en uno de esos reportajes de denuncia a doble página. Curioseo el carro de Miss Inserso y fíjate lo que lleva: dos cajas de empanadillas congeladas, una botella de ron, y muchos detergentes y aerosoles. O sea, un carro pro-globalización. Yo, en cambio, estoy muy contento del mío: queso, olivas negras, pan de barra, y tinto de Borja; un carro muy Labordeta, muy anti-trasvase. Por una vez, me considero un urbanita ejemplar. Pero lo que realmente quiero es ser un tipo guarro tumbado en un sofá como el Sr Simpson. Créanme.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"