17/10/2004

El mundo según la tele

El mundo siempre ha sido muy complicado de entender pero creo que desde que existe la televisión, todavía es más difícil entenderlo. No es frecuente que yo tenga pensamientos, sinceramente lo digo, pero no he podido evitar la reflexión al ver esos programas de tarde, que son líderes de audiencia. Me refiero a los programas de insultos. En uno de ellos, entrevistan a una señorita pilindingui sobre el siguiente tema, ejem, ejem: ¿Pasó o no pasó ella una noche con un conocido torero en un hotel? La señorita pilindingui asegura que sí pero resulta que hay otra señorita pilindingui que afirma que fue ella, y no la otra, la que compartió cama con el torero esa noche. La presentadora nos pide que sigamos frente al televisor porque, después de la publicidad, las dos señoritas van a enfrentarse cara a cara, a ver quién dice la verdad. A la vuelta de los anuncios, las dos señoritas se enzarzan y se llaman de todo, especialmente "pilindinguis". Cuando la cosa empieza a enfriarse, llaman por teléfono las madres de las señoritas y también se insultan mucho. Al final, no ha quedado claro quién de las dos tuvo su rollito con el torero aquella noche. Realmente, sólo el torero podría aclararlo, pero el torero no llama, fíjate.
        No sólo arrasan los programas de insultos. También tienen mucho éxito las series "familiares". Desde "Farmacia de guardia" hasta "Los Serrano", la fórmula es muy parecida: personajes pertenecientes a las cuatro edades del hombre (niñez, juventud, madurez y senectud) se mueven en situaciones ligadas argumentalmente a temas de actualidad. Las series son como la vida, si la vida fuera como es en las series. Y es que me he fijado en una cosa: en las series, los personajes no ven nunca la tele. Acaso, como mucho, el telediario o algún documental de peces. Pero jamás de los jamases ven programas de insultos. Siempre hay alguien, pues, que nos confunde: o las señoritas pilindinguis o los guionistas de las series. A eso voy, a que cada vez es más difícil entender el mundo.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"