12/09/2004

La deconstrucción

Hola, soy yo, en la cama, a punto de dormirme. ¿Cuál es mi último gesto del día antes de quedarme sopas? Me quito las gafas. Es un acto de deconstrucción de mi mismo. Y qué queda de mi una vez deconstruido, me pregunto. Pues muy poca cosa: un profesor miope. Así es la deconstrucción, que te conduce al nihilismo en un santiamén. Bueno, es el momento de que les hable de Jacques Derrida, el padre de la deconstrucción, el pensador más influyente de los últimos 15 años. Notición: Derrida iba a venir a Zaragoza a inaugurar un congreso europeo de profesores esta semana pasada, y resulta que no ha venido. Esto es muy derridiano, admitámoslo; él ha decidido predicar con el ejemplo, o sea, deconstruir el congreso con su ausencia. Gran decepción entre los congresistas porque todos esperaban que el maestro explicara de una vez por todas en qué consiste la deconstrucción. De momento, Derrida dice que la filosofía ha muerto porque se ha apoyado demasiado en las palabras y poco en las ideas. Terrible ironía, porque de su magna obra, la mayoría del personal se ha quedado sólo con la palabra "deconstrucción", que se emplea venga a cuento o no. Un poner, Ferrán Adríá, el llamado "poeta de los fogones", sirve en su restaurante una tortilla de patata "deconstruida". Les cuento: se sirve en una copa; en el fondo ponemos la cebolla frita, después el huevo batido y al final, la patata en puré. El precio de la tortilla deconstruida, en el restaurante de Adriá, implica la inmediata deconstrucción del bolsillo del cliente. Bueno, qué, ¿lo van pillando? Vamos desmontando los conceptos, descomponiendo la tortilla, quitando las prótesis (gafas, dentaduras, maquillajes), suprimiendo los prejuicios, etc. y ya estamos preparados para pensar. A Derrida el pensamiento occidental le parece un horror porque está centrado en el "masculinismo", o sea, en el hombre, y en el "Europeísmo", o sea, en Francia. En fin, a mi esto no me afecta porque pienso poco, y menos todavía cuando me quito las gafas y me deconstruyo. Vale, pues. Nos vemos.

Jacques Derrida muere el 8 de octubre de 2004, prácticamente un mes después de escribir esta crónica.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"