19/05/2002

Maldito. (El cineasta J. A. Maenza)

JUGÓ CON LAS DROGAS, HABITÓ LA LOCURA y murió trágicamente a los 31 años. Además, hizo tres películas muy raras y, encima, mudas. Pero el turolense Antonio Maenza se está haciendo con un sitio en ese capítulo de la historia de las artes que se reserva a los malditos (Rimbaud y Pasolini, por ejemplo, lo considerarán, sin duda, amiguete y colega). En Zaragoza, a finales de los 60, hizo su primera película, "El lobby contra el cordero". La he visto hace poco y, no sé como explicarlo..., es como comer un bisté con cuchara, sinceramente. Pero Antonio Maenza fue un creador atrevido, rompedor, y puro: puso tanto empeño en filmar un imposible que lo filmó, a pesar de no tener dinero ni técnica cinematográfica, a pesar de vivir en una ciudad muy provinciana en tiempos de opresión. No es de extrañar que su singularidad despierte el interés de los más jóvenes. Graciela de Torres y Francisco Plou, que no habían nacido todavía cuando Maenza hizo su peli, acaban de presentar un documental sobre este cineasta, que es un ejemplo de cómo hay que aproximarse a nuestra cultura en estos tiempos: entretenido, minucioso y, sobre todo, hecho con una equilibrada y personal mezcla de inocencia, admiración y rigor. Un artista-pipiolo va y me pregunta si hoy podría surgir otro Maenza. Totalmente imposible, le suelto. Con la llegada de la democracia todos los artistas pasaron del estado de Oposición al de Subvención. En el tardofranquismo, que te llamaran a un despacho daba un poco de cague (con perdón) y hoy, en cambio, los artistas dan brincos si les llaman. Por eso, Antonio Maenza fue el último maldito. Así lo han entendido Torres y Plou; ¡pero qué listos que son estos chicos!
       
       Más sobre Maenza: texto de la presentación del documental de Torres y Plou en la FNAC.

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"