30/06/2002

Splash

Hola, ¿todos bien? Yo, como un rey, para qué engañarnos, y es que estoy informando desde una piscina municipal.¡Splash! Hay mogollón de gente en bañador y chanclas y hay unas señoras que van en bañador y chanclas y pareo. Hay, sobre todo, tropecientos niños. Yo no quisiera ser niño para nada, excepto para estar en una piscina, porque se lo pasan pipa. Se llevan un rollito muy bueno saltando al agua y saliendo y saltando y venga reírse. Los niños querrían ser peces porque les va mucho más el agua que el asfalto. Una señora con pareo se acerca a un niño a amargarle la tarde, con la excusa de que es su hijo. "¡Oyeee, vaaale ya! Que te me vas a resfriar!" El niño sufre mucho cuando su mamá se acerca para amargarle la tarde. El niño se rebota, a la mamá se le cae el pareo y, hala, surge la violencia: ¡Ptaff, ptaff! El niño se lleva dos tortas por el simple hecho de querer ser un pez. Esto es la violencia y esto, el rock'n'roll, a cargo de Niña Pastori: "La música suena, tirititrán, el amor me quema, tirititrán, y te muerdes los labios con el sabor de la mar".Otros que se lo pasan pipa en la piscina son las parejas. Tumbados boca abajo, intercambian cuchicheos, sonrisas, etcétera. No se bañan, sólo toman el sol. Y se extienden (así: yo a ti, tú a mi) crema protectora por la espalda cada 5 minutos. Las relaciones personales en una piscina municipal están basadas en la causa y el efecto: la mamá le suelta una castaña al niño porque a ella se le ha caído el pareo, y las parejas se acarician a fondo porque hay un agujero muy, muy grande en la capa de ozono. Y yo me voy a dar un chapuzón, porque luego una cañita fría mola el doble. Que va, que me tiro al agua, ¡splash!

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"