14/07/2002

Malas

CAE TORMENTA EN ZARAGOZA, pero eso no impide que el Ámbito Cultural de Elcorte esté lleno a tope para oír, mejor dicho, para ver de cerca a Carmen Alborch, que sale mucho en la tele. El personal lleva esperando desde las 7, las puertas se abren a las 7 y media y la exministra pesocialista aparece a las 8 menos cuarto. Y ahí estoy yo, informando para HERALDO de pie y encorvado, aprovechando el hueco que hay debajo de un extintor; la verdad, no sé si ustedes aprecian el esfuerzo, me temo que no. Carmen es pelirroja, roya, que decimos en mi pueblo. Como la Rita Hayworth. Se gasta un look rutilante, de exvedette, que la coloca en las antípodas de Pilar del Castillo, que no tiene ni look. Eso es un tanto a favor de la Alborch, que es una feminista muy femenina que utiliza a fondo sus armas de mujer. Está guapa. Tiene otra cosa buena y es que no riñe a los hombres. Durante un tiempo, nos acostumbramos a unas feministas que se vestían hombrunas y que regañaban mucho a los hombres. Alborch transmite un rollito alegre. Lo contrario que Belloch (copresentador del acto), que se pasa de serio o parece que se pasa de serio. Carmen Alborch ha escrito un libro que se llama "Malas" y que es un estudio sobre las actitudes de las mujeres hacia ellas mismas, hacia la historia que las ha marcado, hacia los tópicos que les han obligado a creerse y hacia los hombres. Es un libro claro, escrito en son de paz para que las mujeres se entiendan y los hombres entiendan a las mujeres. Por cierto, en el acto sólo hay un 15 por ciento de tíos, todos de buen corazón. El resto son mujeres malas, que meten mucho ruido con el fru-fru de los abanicos y los móviles sin desconectar. Como lo oyen.

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"