28/07/2002

El parto

Ramiro tiene un taxi. Marta tiene dos niñas y acaba de pasar del octavo mes de su tercer embarazo. Está contenta y, mira tú qué casualidad, hoy que su marido está en Pamplona, la cosa se adelanta y empieza a tener contracciones a las 6 de la tarde. Tranquila, llama a su madre y al radio-taxi. Ramiro pilla el aviso de ir a recoger a una señora que se ha puesto de parto en el Actur. Y ahora, amables lectores, ¿qué va a pasar? (Nota: cuando pasa lo que el lector espera que pase, estamos ante un mal escritor) Marta rompe aguas en el portal de su casa, las contracciones se aceleran y ella, su mamá y el taxista se ven metidos en un atasco descomunal en plena plaza de Europa. El niño dice: "que voy, que salgo" y Ramiro dice: "tranquilas, señoras, que no es la primera vez". Envuelve al niño en una toalla, se saca un cordón del zapato y lo ata en el cordón umbilical a varios centímetros del cuerpo del niño. Luego ata el del otro zapato más cerca del cuerpo de la madre y en el segmento que queda entre los dos nudos, hace el corte. El niño respira bien y, sin que haya que darle ningún golpe, suelta un berrido que pone a todos los coches atascados en marcha. Esa es la fuerza de la vida. Diez minutos después están en Maternidad. Y ustedes, amables lectores, se preguntarán cómo es que yo estoy tan puesto en esto de los partos en taxi. Vale. Marquen con una cruz lo correcto: A) porque soy ginecólogo, B) porque lo he leído en un libro, C) porque yo mismo nací en un taxi y recuerdo perfectamente el pollo que se montó. La respuesta correcta es la del libro, que se llama "Manual de supervivencia en situaciones extremas", de editorial Salamandra. Uno inventa pero no engaña. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"