09/08/2002

Cine de miedo

No hay nada peor que no tener talento. De veras, la falta de talento es la madre de todas las desgracias. Un bonito ejemplo: estaba el otro día con un subidón de sinsustancia cuando me dije: me voy a meter en este cine, que ponen una peli de esas que no hay que pensar, que voy a tirar el dinero pero echo unas risas y ya está. Y, ¡glups!, me veo en una sala atiborrada de adolescentes-logse. Ellas exhiben ombligo. Veo desfilar ombligos en medio de la bulla. Estos pavos meten mucha bulla pero ya se pararán cuando empiece la peli. No, los pavos no se paran. Los de la pantalla dicen cosas y abren armarios y sacan y meten libros de la logse americana. Yo no me entero de qué va la peli, creo que no va de nada. Veo volar un japo. Ahora suenan muchos móviles y los adolescentes con ombligo, ellas, y con máquina propulsora de japos, ellos, se ponen a contar en voz alta cosas top-secret, como "Oye, estoy en el cine. Con la Susi. Y tú, ¿donde estás, tía?". Llueven palomitas. Es muy bonito: algo así como blanca-blanca-navidad pero no me pongo tierno. En la pantalla, un pavo se quita la camisa, las niñas-logse gritan y aplauden; luego, una pava se quita el sujetador, los tíos gritan y gruñen. Sigue un silencio tenso, impuesto por las ancestrales leyes de Atapuerca. El pavo se pone la camisa, la joven se tapa. Vuelven a sonar los móviles. Vuela otro japo más cerca. ¿Por qué no me voy? Porque soy un español valiente . Un pavito pone los pies en el respaldo de la butaca de delante y empieza a darle en la oreja a una rubia. La rubia se da por aludida: "Oyeeee, ya vaaale, imbeéecil!!!" El pavito le dice un palabro que empieza por p, pero con mucho cariño. Se insultan pero se quieren. En un buen insulto puede empezar una bonita historia de amor. En la calle, una señora me dice: oiga, lleva el pelo lleno de palomitas. Todavía hay gente buena.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"