23/08/2002

La otra vida

HAN SIDO LAS MEJORES VACACIONES DE SU VIDA. Eso es lo que piensa Carmen mientras hace la maleta después de haber pasado diez días en Vilanova y la Geltrú con sus dos amigas. Ayer mismo, se pusieron moradas de marisco y se bebieron dos jarras de sangría. Y luego a la discoteca y qué juerga con aquellos chicos italianos. Acabaron todos en la playa, cantando "Aserejé ja de je". Ella y Enrico se han dado la dirección y el email. "El verano es muy bueno porque cambias", dice siempre Carmen y vaya si cambias... Una tarde se fueron las tres a Sitges y ¿con quién se cruza Carmen? Pues con Alex, el nuevo contable de su oficina, un chico muy serio y que sabe un montón de informática. Bueno, pues va y lo ve con pareo y de la mano de otro chico que también lleva pareo y va rapado. Vaya bombazo cuando lo cuente en la oficina. Bueno, no va a contar nada, pensándolo bien, que ella no es una cotilla. Alex está feliz con David, un patinador que conoció a través de un chat. El patinador se ha escapado a Sitges mientras sus padres y sus hermanos están en Cambrils. Precisamente, el tercero, Jaime, que acaba de cumplir 16 años, ha dado en estas vacaciones un gran salto cualitativo en el paso de la adolescencia a la edad adulta, gracias a una alemana de su edad que no habla ni una palabra de español (Jaime tampoco habla alemán, lo que demuestra la inutilidad de saber idiomas). El chico está rabioso porque ese salto cualitativo lo ha pegado el último día de las vacaciones y no el primero. El y la alemana se han dado la dirección y el email (para entender lo que se escriban, él va a aprender alemán y ella, español, lo que demuestra la utilidad de saber idiomas). Todos vuelven a la vida del invierno; la otra vida, la del verano, ya es sólo perfume de gamba, tinto y limón en un viaje de regreso.

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"