12/02/2006

El siglo del vinagre

Hola. Aquí ya no se ríe nadie. Estamos hablando todo el rato del agujero en la capa de ozono y nadie hace la más mínima mención a la pérdida global del sentido del humor. Uno se ríe y le miran. Lo que se lleva, de Zaragoza a Sidney, de Manchester a Theran, es el rebote, la ira, las ganas de montar pollo. No es nuevo esto de que la risa esté tan infravalorada, de verdad. Momento culto: San Bernardo, siglo XII, escribe que "el corazón del necio está siempre donde hay alegría" y por si no quedara claro, apunta que el buen cartujo, "persuadido de que las lágrimas i quejidos son su ocupación, se abstiene de toda chanza". Pero este jolgorio masoca que se gasta San Bernardo puede ser comprensible en una sociedad medieval, pero no en el siglo XXI. Sinceramente, el tema empieza a dar miedo.
       Hoy mismo, en pleno centro, oigo detrás de mi a un hombre que grita "¿Sabes qué te digo...? ¡Eres un imbécil y un descerebrao!" Me vuelvo, asustado, y nada, sólo es un energúmeno hablando por el móvil. ¿Está insultando por el móvil o al móvil mismo? Qué más da, lo que importa es insultar. Aquí caben dos reacciones: A) me vuelvo y le grito: "¡El imbécil serás tú, txntx-dxl-cxlx!", y se monta pelea, o B) me muero de risa, y el pavo se pone colorado. Lamentablemente ahora hay mucho personal partidario de la opción A, porque ¿para qué hacernos la vida fácil si podemos hacérnosla difícil? El sentido del humor se usa (o usaba) para hacer la vida más llevadera, para esquivar el mal rollo. Pues les cuento: un señor danés dibuja unas caricaturas muy zafias y patosas y miles de islamistas se lanzan a las calles y queman cosas porque se sienten muy ofendidos por el señor danés. Es la opción A. La opción B habría sido partirse de risa de lo mal que dibuja ese pavo y dejarle muy claro que lo de hacer caricaturas no es lo suyo. Miles de carcajadas en vez de miles de gritos. Pues va a ser que no. Cuanto más enfadados estemos, mejor. Demasiado vinagre, ufff... Habrá que largarse a otro planeta, te digo. Bueno, venga, nos vemos.

Las citas de los textos de San Bernardo no son directas, están extraídas de "El arte de la Risa", un interasante ensayo de Emilio Temprano, publicado por Seix Barral en 1999.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"