09/04/2006

Jóvenes muy familiares

Hola. La noticia no es Marbella ni el "estatut". La noticia es la juventud-divino-tesoro. Los medios llevan semanas ocupándose de los jóvenes, cuya edad como tales cada vez es más amplia, de manera obsesiva. Jorge, el quiosquero de aquí abajo, opina que esta obsesión está motivada por el miedo que siente la sociedad hacia ese futuro cercano y oscuro, que va a estar dirigido por la llamada generación LOGSE o "playstation". Sea cual sea el motivo, no hay día en que los menores de 25 años no ocupen páginas enteras de los periódicos.
        En Francia, están paralizando el país al oponerse a la "ley del primer contrato", que permite a la empresa despedir con una simple carta: "Por ajustes en la producción, lamentamos tener que prescindir de sus servicios. Esperamos que su experiencia en nuestra compañía le haya sido beneficiosa". Como esta carta no va acompañada de ninguna indemnización, se queda en una simple patada en el culo bien escrita. El ministro francés del ramo intenta calmarles, diciéndoles que los jóvenes españoles están mucho peor, lo que es verdad, pero a medias. Porque el tema es que en España las familias todavía, atención al "todavía", son unidades sociales consistentes. Cuando falla el curro, ahí están los papás, mientras que en otros países más al norte, cuando falla el curro, los papás no están, que se han ido al bingo, un poner.
        Por eso, no es extraño que los informes anuales del Instituto Nacional de la Juventud o de otras instituciones indiquen sistemáticamente que la gran mayoría de los jóvenes valoran la familia por encima de todo. Esto, que suena bonito, tiene otras explicaciones menos sentimentales, me temo. Y aunque es hermoso constatar vía estadística que los chicos españoles quieren mucho a sus padres, habrá que ir estudiando la manera de decirles que la vida no es así, una especie de limbo de bienestar tontorrón en el que siempre hay un ángel de la guarda que te saca las castañas del fuego. Habrá que explicárselo, me digo, antes de que se queden calvos. Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"