28/05/2006

Un sentimiento imperialista

Hola, buenos días. Ya verán: nacido en Galicia, de madre zaragozana y de padre castellano, yo me siento, como es natural, muy extremeño. Los martes, sobre todo los martes. En cambio, los fines de semana, no lo puedo evitar, me siento muy catalán. Por eso, siempre estoy haciendo un esfuerzo por entender el nacionalismo. El nacionalismo es para mí, y no miento, más difícil que la física cuántica; leo las declaraciones de los líderes nacionalistas con mucha atención y una vez que quito toda la palabrería política, me queda un mensaje muy pobre, un pelín pachanguero, algo así como "Somos más guapos que nadie porque llevamos barretina", perfecto para corear en las fiestas patronales de verano.
       Ahora mismo, las relaciones entre Aragón y Cataluña son muy malas. El motivo más aparente y más directo de este distanciamiento es la resistencia, jaleada por partidos nacionalistas como Convergència i Unió y Esquerra, a devolver 113 obras de arte a la diócesis de Barbastro-Monzón, depositadas en el Museo Diocesano de Lérida. Todo en este asunto es tan zafio por parte de nuestros vecinos que aquí, en mi barrio, en mi bloque, la gente está reaccionando con un anticatalanismo feroz. Y es por culpa, exclusivamente, de los catalanes; no es culpa de los aragoneses, pues Marcelino Iglesias está mostrando una educación y una serenidad exquisitas, que, precisamente, eran las características principales de aquel "seny" catalán que ya nadie sabe dónde está.
        Y entonces, trato de interpretar este asunto más allá de los titulares de prensa y pienso que el nacionalismo tiene, por principio, la obligación de chinchorrear y ofender a sus vecinos. ¿Para qué? Pues para despertar sentimientos nacionalistas en quienes no los tienen. Porque, vamos a ver, una nación pequeña y de nuevo cuño quiere estar, lógicamente, rodeada de otras, a ser posible, más pequeñas y más pobres. De este modo, un día podrá sentirse la más poderosa. Y de ahí al imperialismo sólo hay un paso. ¡Glups! Ya empiezo a entender a los nacionalistas... Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"