18/06/2006

Horizontes de teja

Hola, pues eso, que la costa ya no es la costa. Que la línea del mar ya no es de arena sino de tejas. Pues eso, más de lo mismo, que mirabas hacia el mar y había un carrito de los helados, cuatro palmeras, un coche con una caravana y un hotel con olor a pollo asado. Bueno, pues ahora se ve una hilera de adosados de color blanco mustio. Viene en la prensa: un 34% del litoral mediterráneo está edificado. Y donde había una tienda de sombrillas y colchones hinchables en forma de tiburón, ahora hay una agencia inmobiliaria. Nos estamos quedando sin mar a cambio de casas caras. Caras no sólo para el propietario sino también para el país y para el planeta. Una vivienda unifamiliar gasta siete veces más agua que un piso. Eso no es sostenible. España no tiene agua para llenar piscinas y mantener verdes las urbanizaciones y los campos de golf. En Murcia, por ejemplo, necesitan agua extra porque construyen muchos chalets y les gusta el golf un montón. El caso es que desde la costa, el modelo horizontal de vivienda—sea habitada, vacía o especulada— se está extendiendo a ciudades del interior como Madrid o Zaragoza.
        El cine americano nos vendió un sueño de suburbios con jardines y calles sin tiendas que, como casi todos los sueños, tenía su trampa. El sueño: garaje, piscina, barbacoa y el canto de los grillos. Y la trampa: aislamiento, servicios escasos, dependencia del coche, y mucho silencio. En algunas urbanizaciones, reina un silencio lleno de ruidos imposibles de identificar, que es el silencio que más inquieta. Por eso, aquí en mi bloque, todos estamos a favor de la vivienda vertical. O sea, treinta vecinos, unos encima de otros hasta llegar a la antena parabólica. Claro que los del 8º meten bulla, más que nada porque tienen un hijo adolescente que trata de encontrarse a si mismo con ayuda de música hip-hop a todo volumen. Y es que los pisos tienen eso: poco silencio y mucha escalera, pero por lo demás están resultando casi un chollo, sobre todo para el planeta. Bueno, nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"