03/10/2004

Mucho vicio

En un café muy céntrico, a media mañana, una camarera se acerca a una mesa donde está sentado un señor de Guadalajara. "Aquí tiene, caballedho", dice mientras deja en la mesa un zumo de naranja. La camarera no vocaliza bien porque lleva un piercing en la punta de la lengua y otro, en el frenillo. O sea que más que lengua, tiene en la boca un árbol de Navidad. En otra mesa, acaba de sentarse un caballero magrebí, que viste de chándal. Enseguida llegan otros caballeros magrebíes y saludan al del chándal, que empieza a sacar de su bolsa de deportes muchos teléfonos móviles. Los otros examinan los móviles con satisfacción y el señor saca más móviles. Hay algo raro en esta movida de alta tecnología inalámbrica pero para qué indagar, me digo. En otra mesa, un grupo de jubilados comenta las noticias de la prensa. Uno dice que España se sitúa a la cabeza de Europa en el consumo de cocaína. Otro puntualiza: "Es que hay mucho vicio, basta con mirar a todas esas que salen en la tele, que están todas operadas del pecho" Los otros jubilados se le encrespan: "Pero ¡qué tendrá que ver que se operen las de la tele con que los españoles consuman cocaína!" "¡Todo tiene que ver!", insiste el hombre. Y la tertulia se altera un montón, para bien, que la cosa estaba aburrida. El señor de Guadalajara se levanta para ir al servicio. Una vez allí, se hace una raya de cocaína. Sniff, sniff. Luego, vuelve a su mesa y pide un agua mineral, en plan sanote, a la camarera que no vocaliza (ya saben por qué). El señor de Guadalajara es ferretero y probó la coca durante la feria de tornillería y cerrajería de Bilbao. Y es que por la noche, se montaban unas juergas muy completas en las habitaciones del hotel. Tres años después, el señor ferretero tiene que meterse coca ya por la mañana. El magrebí sigue sacando móviles de la bolsa. Y al señor de Guadalajara se le ha puesto muy mala cara; se está notando taquicardia. "¡Es que hay mucho vicio!", vuelve a gritar el jubilado. Vaya jaleo; me voy. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"