02/07/2006

Las palabras en orden

Hola. En un mundo tan caótico como el nuestro, en el que el individuo cada vez puede controlar menos lo que ocurre a su alrededor y, sobre todo, lo que ocurre dentro de sí mismo, el diccionario, cualquier diccionario, supone la suprema metáfora del orden; nada hay tan sabio, tan estructurado, tan admitido como el orden alfabético aplicado a las palabras, creadas para designar tanto las cosas visibles como las sentidas o las imaginadas. Antes, consultaba el diccionario por necesidad, pero ahora acudo a él por placer. Y no todos los diccionarios producen la misma satisfacción al que los consulta. El Diccionario de la Real Academia es como un señor venerable que infunde demasiado respeto, no sólo por su autoridad sino porque es seco y está demasiado seguro de si mismo; intimida un pelín. Si buscas la palabra "botarate", encuentras esta definición: "Hombre alborotado y de poco juicio". En cambio, el de María Moliner dice que un botarate es "un hombre sin juicio ni formalidad, que habla y obra sin pensar debidamente" y luego, da una lista larga de sinónimos entre los que hay dos muy chulos: "chisgarabís" y "gaznápiro". María Moliner escribió el diccionario que ella quería escribir, que se tenía que parecer al que ella quería consultar, mientras que los académicos escriben un diccionario necesario, lacónico y autoritario, para fijar la lengua. Ya se que a muchos que leen esto, yo puedo parecerles un poco gaznápiro, pero es que los diccionarios, como las novelas, tienen su propio estilo y su propia actitud ante el mundo que intentan ordenar.
        imagenPor todo esto, ha sido una alegría el ingreso en la Real Academia de la Lengua del zaragozano José Manuel Blecua Perdices, un enamorado de las palabras. Y como no podía ser de otra manera, ha dedicado su discurso de ingreso a un diccionario, el "de Autoridades", el primero que publicó la Academia. Un detalle que agradecemos quienes encontramos, por la ruta del orden alfabético, un universo de sorpresa, aventura y conocimiento ilimitado. Nos vemos.

José Manuel Blecua Perdices, hijo del admirado y añorado José Manuel Blecua Tejeiro, ingresa en la Real Academia Española el 24 de junio de 2006 con un homenaje al primer Diccionario, publicado en seis volúmenes entre 1726 y 1739. El filólogo zaragozano ocupa la vacante de Emilio Lorenzo en la RAE

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