16/07/2006

Un calor antiguo

Hola. Esto es el aeropuerto de Zaragoza y acaba de llegar un avión llenito de turistas que hablan en inglés. Son jóvenes que han leído a Hemingway en la escuela. Aclaremos: en las escuelas de Estados Unidos, no se estudia Historia de la Literatura sino que se leen libros y se comentan. Y los profes enrollados, sean novatillos o maduretes, sienten especial debilidad por Ernest Hemingway, cuya primera novela, publicada hace exactamente 80 años y titulada "Fiesta", transcurre en parte en Pamplona durante los encierros. imagenHemingway era un hombre desilusionado, que intentaba encontrar sentido a la vida a través de las emociones que producen la caza mayor, la guerra, la pesca de altura y, olé, los toros. Los jóvenes pecosos que acaban de llegar a Zaragoza quieren pisar Pamplona enseguida, dado que San Fermín les va a dar un diploma de adulto romántico, un banquete de riesgo y juerga regado con tinto y certificado con fotos de 5 megapíxeles.
        Pero hay un problema para llegar pronto a Pamplona: en el aeropuerto de Zaragoza no hay taxis. Un aeropuerto sin taxis es un aeropuerto del fin del mundo; un territorio tan exótico como la España de 1926 que deslumbró a Hemingway. Eso si, hay una parada de autobús sin autobuses, lo que añade un poco más de exotismo. Y en la parada, ni siquiera figura un horario de la línea; tan sólo un número de atención al cliente. Una americana de rasgos asiáticos llama y, preguntando en italiano, logra averiguar que, en unos tres cuartos de hora, llegará un autobús que la llevará al centro de la ciudad.
        Ya en la ciudad, los jóvenes que quieren ser héroes de Hemingway calman su ansiedad en un bar donde la mujeres se abanican y suspiran y los hombres hablan de fútbol; en concreto, de Zidane, un jugador que agredió a otro que le acababa de mentar a su madre o, quizá, a su hermana. "O a las dos", encizaña una señora de escote anaranjado. Fútbol, toros, un aeropuerto sin taxis ni autobuses, un revuelo fuerte de abanicos... No sé, es como si el mes de julio hubiera traído un calor antiguo. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"