30/07/2006

Carlos Barral, una casa en la playa.

Hola, aquí me tienen, soñando despierto mientras el asfalto hierve. El planeta se calienta; sobre todo, en la parte de planeta que es mi calle. Voy a la nevera porque he pillado adicción a abrirla. La nevera es como una mujer... yo no diría que fría, pero sí muy refrescante, que me saluda con cariño y pena. Recuerdo que, de niño, en mi casa había una fresquera: un pequeño armario con un ventanuco de tela metálica orientado al norte, donde se guardaba la sandía y el vino. El planeta todavía no se había calentado; entonces era, simplemente, verano.
        imagenPues sí, aquí estoy soñando despierto: estoy en una playa, al sol, agotado después de nadar. Y no estoy en ninguna playa exótica; para soñar, me basta con la de Calafell, que tiene nada menos que 5 kilómetros de Mediterráneo para ella sola. Y pienso que Calafell, a un tiro de piedra de Tarragona, es un pueblo desconocido, "oculto" tras esa hermosa playa. Es un pueblo muy antiguo: los iberos se instalaron allí hace 2.000 años y hoy, se puede pasear por su ciudadela. Y hay también un castillo del siglo XI. Se nota que los de allí están orgullosos de su pasado ibero y medieval, por lo bien que lo conservan, pero no se han parado en aquellos tiempos, porque el siglo XX también tiene su historia. Y ahí quería llegar, a la casa-museo del poeta y editor Carlos Barral. En mitad del paseo marítimo, aprisionada entre bloques de apartamentos, pintada de blanco y azul, está la vieja casa de pescadores en la que Barral se construyó un paraíso sentimental para su alma de pescador y sus fantasías de Neptuno pirata. Rehabilitada con respeto y gusto, la casa se ha convertido en un insólito centro cultural de la Costa Dorada; por ejemplo, todos los jueves del verano, hay conciertos de jazz en su jardín interior. Pero esta casa no es sólo un homenaje al hombre que con tanto amor escribió sobre esta población en sus memorias sino un tributo al viejo Mediterráneo, lleno de peces y barcas, y al viejo Calafell, que podía ver la playa desde el cerro de su castillo.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"