31/10/2004

Tragicomedia del brazalete

Hola. Hace algún tiempo, yo tuve enfrente a una mujer maltratada. Creo que era joven, aunque no podría precisar su edad por la espesa capa de tristeza que le cubría la cara. Se ganaba la vida limpiando oficinas. Era rubia teñida, con unos 4 cm de pelo oscuro en la raíz. Su marido le daba palizas con frecuencia. Y un día, la abandonó. Parece ser que se fue a pegar a otra. La dejó con un niño. Hoy, el niño ya tiene 16 años y es un chico alto y deportista. Bueno, pues ahora es él quien que se encarga de pegar a su madre. Estas intimidades no me las contó la limpiadora, claro. Me las contó la asistenta social, una chica muy entregada a su profesión. El caso es que ni la madre ni, naturalmente, el chico aceptaban separarse el uno del otro y, por otra parte, a la asistenta social le resultaba muy difícil convencer al chaval de que no era algo natural, normal, pegar a las mujeres que se tiene al lado, sea la novia o sea la madre. Y es que el chico tenía idolatrado al padre cafre que les abandonó. Cuando la asistenta social hacía una pausa en su relato, me miraba fijamente. Sé que me pedía las ideas que sus años de experiencia se resistían a darle. Qué mal me sentía.
       Hola otra vez, estoy delante de la tele viendo cómo la presidenta de la Comunidad de Madrid presenta un artilugio contra maltratadores consistente en un brazalete conectado a un walki-talky, que debe llevar el agresor y que emite pitidos a otro walki-talky, que lleva la maltratada, cuando la distancia entre uno y otro es menor de quinientos metros. Para que funcionen, hay que recargar la batería de los walki-talkys durante 40 minutos al día. Cosa que, con toda seguridad, el maltratador está dispuesto a hacer, je je. Puedo imaginarme las caras de estupor de la limpiadora y de la asistenta social, la cara de indiferencia del chaval y la cara de cachondeo del cafre-ceporro ante el invento. Este es el tema: en medio de una tragedia, alguien ha contado un chiste bienintencionado pero sin gracia. En fin, cosas. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"