22/10/2006

La suerte de la fea...

Hola, hoy estamos de enhorabuena. No todos, claro, porque es imposible que toda la peña del mundo esté contenta a la vez pero la noticia es positiva: no hace falta ser guapo para conseguir un buen empleo. Se ha comprobado que los guapos tienden a rendir menos porque su nivel de autoexigencia es menor (aunque el de autoconfianza sea mayor). Todo este asunto viene de lejos: a mediados de los 90, el National Bureau for Economic Research, una organización americana dedicada a estudiar los mecanismos con que funciona la economía, sacó un informe en el que se decía que los guapos ganaban de un 10 a un 15% más que los corrientes o los piltrafillas. La explicación parecía residir en que una persona que crece en un entorno en el que se valora su imagen desarrolla un carácter más seguro. Así que cuando llega el momento de presentarse a una entrevista de trabajo, está más sonriente, mira a los ojos, no tartamudea y tiene más labia, porque eso de haber escuchado, durante años, a su abuela decir "¡Pero qué nieto más guapo tengo, Virgen Santa!" le ha dado mucho aplomo. En consecuencia, el empresario va y le da el puesto al guaperas, pero no por su atractivo sino por la seguridad que exhibe. O sea, primer mensaje para los feos: no hay que operarse la nariz sino hacer cursos de oratoria y comunicación.
        Como era de prever, con el tiempo se ha visto que los guapos no eran necesariamente los más eficientes en el curro. No obstante, la imagen sigue contando porque, eso sí, la cara sigue siendo el espejo del alma aunque no en un sentido estrictamente estético. Ahora hay empresas dedicadas a estudiar la fisonomía de los solicitantes a un empleo porque un mentón saliente puede indicar ambición; una cara alargada, corresponder a una persona inconformista y si los orificios nasales son grandes, esa persona es buena para transmitir ideas y convencer. O sea que lo importante no es tener rasgos perfectos sino rasgos con personalidad. E ir limpio y escoscado, que eso siempre se agradece. Bueno, nos vemos.

Sicograf es la empresa de consultores de psicomorfología en la que se basa este artículo.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"