19/11/2006

Humo de hamburguesa

Hola. Pocas cosas hay tan agradables como desayunar en un bareto de Madrid una mañana fría de otoño. Me refiero a tomar el desayuno más madrileño de todos: café con porras. La porra es un churro de la talla XXL, recién frito, que se moja en el café y que te deja un halo de grasa y gran felicidad alrededor de la boca. El camarero, que ve el halo, insiste: "¿Otra porra, caballero?" "Venga, joven, ponga otra, que un día es un día". Es un momento zarzuelero total, que me temo que la ministra de Sanidad no va a tardar mucho en estropearnos. Doña Elena Salgado ha pillado un rebote tremendo con la publicidad que una cadena de restaurantes hace de una hamburguesa gigante y dice que esa hamburguesa equivale a comerse de vez nueve huevos. Hombre, el ejemplo me parece manipulador... ¡9 huevos! ¿Por qué no dice que equivale a comerse 10 kilos de caracoles con salsa picante, ya puestos? Daría más repelús, digo. imagen
        El tema es que la señora Salgado tiene una pericia tremenda, ya demostrada en otras ocasiones, para armar ruido mediático cuando hay un problema verdaderamente serio alrededor suyo. Hace apenas una semana, los médicos de familia, los antes llamados "de cabecera", fueron a la huelga pidiendo que el tiempo de atención a cada paciente fuera de 10 minutos, en vez de los 5 con que cuentan ahora. Llevan 6 años pidiendo esos 5 minutos. Y parece que piden la luna.
       El médico de cabecera, y eso lo sabe la ministra, no es sólo un médico que receta. Es, sobre todo, una persona que escucha a otra que está pasando por un momento de singular vulnerabilidad. Y ese paciente, generalmente, ya es alguien muy familiar, cuya vida ha seguido de cerca. Es más, en una sociedad cada vez más envejecida, las consultas se están llenando de gente mayor para la que la relación con su médico es algo muy especial: quieren que les dé alivio para sus dolencias, claro que sí, pero también desean un poco de charla. Necesitan la sensación de que esa persona de bata blanca se preocupa por ellos y para eso, cinco minutos no son suficientes. El problema de la hamburguesa gigante, la verdad, me parece algo muy banal, por no decir una tontería. Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Las noticias me matan"