21/01/2007

Apología de la mecánica

Hola. Aquí estoy mirando mi giradiscos (hace tiempo llamado "pickup" o picú). Consta de un plato circular que da 33 vueltas y un tercio al minuto, gracias a una correa que une el motor con el rotor. Encima del plato, coloco un disco de vinilo y me quedo mirándolo y alucino ante ese milagro por el que sale música de los altavoces. Pero no hay tal milagro: el sonido es captado por un brazo de aluminio, en cuyo extremo hay una aguja y esa aguja es... ¡un diamante! Creo que es imposible encontrar una máquina tan maravillosa y, sin embargo, hay que reconocer que se trata de un objeto de la Edad de Hierro. imagen
        Casi todos los días pongo un disco en mi picú porque 1) me gusta su sonido cálido y natural, 2) los vinilos están cargados de memoria, es decir, me conozco sus ruidillos y chasquidos tanto o más que las notas de la canción que suena y 3) reivindico, así, en la intimidad, la mecánica frente a la electrónica. Pienso en cuánto me marcaron los inventos del Dr. Franz de Copenhague (publicados en la revista TBO, también en la Edad de Hierro), un experto en artilugios mecánicos.
        Que hoy hable de picús se debe a que acaba de celebrarse la feria de la electrónica de Las Vegas y en ella, el fundador de la compañía Apple acaba de anunciar la salida del iPhone, un teléfono móvil con el que podremos almacenar miles de canciones, conectarnos a Internet, y ver "Betty la fea" en cualquier sitio y a cualquier hora. ¡Josplis! Ahora que muchos acababan de comprarse un móvil con (tan sólo) cámara de fotos, se encuentran con que el aparatillo ya es tan antiguo o más que el picú. La tecnología se devora a sí misma a tal rapidez que Occidente se está llenando de consumidores enfermos de frustración aguda. Según el psicólogo americano Larry Rosen, el 10% de los adictos a la tecnología necesita ya atención médica, tal es su ansiedad por poseer lo último de lo último. Y es que lo último se vuelve obsoleto a los 6 meses y el sueldo no da para tanta novedad. Bueno, pues eso, qué bonito es el picú. Nos vemos.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"