28/01/2007

Amistad de temporada

Hola. En las pasarelas de moda, desde Milán a Nueva York, pasando por Río de Janeiro, la amistad se lleva liviana, minifaldera, asimétrica y con un toque "homeless". Pues si, ése es el tema, que todo está sujeto a las modas, hasta los sentimientos. El personal se cree que los sentimientos son algo así como las pirámides de Egipto. Pues no, puestos a comparar, se parecen más a unos zapatos de temporada. La amistad empezó a transformarse cuando se instalaron los primeros televisores en las casas y la gente dejó de visitarse. Es probable que se recuerde aquel tiempo cuando los amigos llamaban al timbre de abajo: "Oye, que soy yo, que abras". "Me pillas en pijama. Te abro". La confianza daba asco pero era estupenda. Ahora, la gente se visita poco; prefiere quedar en algún garito porque al personal no le gusta nada que se le pille en pijama. La casa se ha convertido en un ámbito sacralizado y levemente tabú, quizá porque puede dar demasiada información sobre nosotros mismos. imagenPor otro lado, la lista de cosas que no se pueden tratar en una conversación está aumentando alarmantemente: está feo hablar de religión, de política, de dinero, de salud y prácticamente de todo aquello que pueda definirnos como seres singulares, fuera del patrón social establecido. Y nada de miserias personales, dado que nuestra corriente de pensamiento "low cost" establece la obligatoriedad del bienestar personal. En consecuencia, la conversación se reduce a temas nada comprometidos y para esa clase de charla, con amiguetes o conocidos, basta.
        En el último "Juventómetro" (¡josplis, vaya nombrecito!) de la DGA, el 48 % de los veinteañeros prefiere pasar su tiempo libre con los amigos. Pero... ¿cuánto tiempo van a durar éstos? Según el interesante ensayo de Ignacio Merino, "Elogio de la amistad" (editorial Plaza & Janés), la amistad sólida ya no se lleva; los amigos se han convertido en un artículo que sirve para pasarlo bien y, si molestan, se olvidan. Es el dictado de la moda, no en ropa sino en sentimientos. Nos vemos.

La imagen corresponde a una obra de Roberto González Fernández. Ver en Enlaces.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"