27/05/2007

Hedonistas

Hola. Como nuestro barrio tiene una población compuesta mayormente por jubiletas y por pre-jubiletas, no sabemos casi nada de los jóvenes. Para nosotros, los jóvenes son gente que anda muy deprisa y que mete mucho ruido. O sea que, para enterarnos de cómo son, tenemos que leer las encuestas de las empresas de "consulting". Una de éstas, la sueca Kairós International, acaba de presentar su estudio sobre la juventud europea, para el que ha entrevistado a 22.000 pollos de 19 a 29 años. Ves, aquí ya íbamos mal porque estábamos convencidos de que la juventud, propiamente dicha, se estiraba hasta los 25. Uno puede tener acné o ser un inmaduro hasta los 70, pero así, para entendernos, se es todo un adulto a partir de los 25. Camilo José Cela decía algo así como que "uno deja de ser joven cuando se entera de que es mortal" y tenía toda la razón pero es una definición demasiado profunda para que las empresas de consulting elaboren informes: "Y usted, ¿cuándo se dio cuenta de que no era inmortal?" "Cuando murió mi perro. Tenía 15 años y aquello me hizo ver la vida de otra manera: nadie era eterno, ni siquiera en mi casa". Imposible que este diálogo se dé entre encuestador y encuestado, aunque sería muy bonito que los porcentajes se hallaran a partir de conversaciones tan íntimas.
        imagenEn fin, volvamos a los jóvenes españoles. Parecen ser unos vivalavirgen. Lo primordial para ellos es pasárselo pipa con los amiguetes y darse caprichos y de contribuir al pago de las pensiones, nada de nada. Y para eso, lo mejor es vivir con los papás hasta no se sabe cuándo. Pero, además, no tienen las ideas muy claras: cuando se les pregunta si se consideran emprendedores, un 82% contesta que sí (la cifra más alta de Europa) pero a la pregunta de si piensan crear una empresa, sólo el 24 % contesta afirmativamente, el resto quiere ser funcionario. Uff, qué bien, aquí todos funcionarios y las fábricas, en Taiwan. Bueno, lo dejo, que me estoy notando un pelín carca (de carcamal). Nos vemos.

La imagen corresponde a un fragmento de una obra de Roberto Gopnzález Fernández.

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"