16/09/2007

Google: almas robadas

Hola. La intimidad, ese territorio secreto del individuo, ya no es propiedad nuestra porque ahora pertenece a la empresa americana Google. De Google es nuestra conciencia, nuestro subconsciente, nuestra alma entera y, encima, no nos han comprado todo eso sino que se lo hemos dado gratis y a lo tonto. No recuerdo cuando empecé a entregar mis vísceras morales a los de Google pero ahora creo que ya no me queda ni un trozo de espíritu oculto en lo más recóndito del páncreas. Los miles de consultas que uno puede haber hecho a través del Gran Buscador de Internet quedan almacenados en sus hiperordenadores durante año y medio y en ese tiempo pueden hacer con los datos lo que quieran.imagen El caso es que los gobiernos europeos están "preocupados" por la magnitud de la información que posee Google. He entrecomillado "preocupados" porque lo que creo es que están celosos. Al fin y al cabo, la información es poder. A los gobiernos se les llena la boca con el "derecho a la privacidad de las personas" pero se pondrían muy contentos si Google les permitiera acceder a sus bancos de datos.
       El caso es que un tal señor Fleischer, un alto ejecutivo de la empresa, ha venido a España a tranquilizar a nuestros políticos y les ha dicho algo asÍ: "Sabemos todo sobre los españoles que se conectan a Internet pero no vamos a hacer un mal uso de este conocimiento, simplemente porque somos buenos. Somos unos buenos chicos de California, créanme". No es broma; el lema de la compañía es "No seas malo". Se lo dicen los empleados unos a otros cuando se cruzan por los pasillos, mientras chocan las manos en el aire.
        Recuerdo que hace tiempo, consultaba mis dudas en una enciclopedia de 20 tomos que había comprado a plazos y, para cosas más prácticas, recurría a las páginas amarillas. La enciclopedia era de Planeta; las páginas amarillas, de Telefónica y mi alma, toda mía. Escribo "Cómo recuperar el alma" en Google y me contestan rápidos: "No se han encontrado resultados". Me lo temía. Nos vemos.

Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"